Turismo, ecología y seguridad
- No hay como las playas mexicanas, pero hay que cuidarlas, mantenerlas limpias y tener educación y conciencia ecológicas.

Salo Grabinsky
Del verbo emprender
Comienza este año 2012 con incertidumbre, pero sobre eso me dedicaré conforme se vayan presentando los asuntos. Por lo pronto les quiero platicar sobre dos experiencias vacacionales que experimentamos mi familia y su servidor en este fin de año.
Costa Rica.- Aparte de ser un hermoso pequeño país, lleno de gente amable y pacífica, Costa Rica me impactó por su cuidado ambiental. Recorrimos todo tipo de bosques, desde tropicales hasta lluviosos o de eternas nubes. El verdor es impactante, así como el orgullo de los ticos en cuidar la calidad de sus ríos, mares, vegetación y fauna.
Saliendo de San José, inmediatamente pasamos por cañadas, árboles gigantescos y la inmensa variedad de animales que posee. Las carreteras son angostas y hay muchas curvas, ya que el país es sumamente montañoso, pero los paisajes aminoran la tensión de manejar por ahí.
La limpieza es vital y tanto hoteles como centros turísticos y de aventura lo presumen. No hay basura en los trayectos (con la posible excepción del centro de la capital, que espero haya sido por ser día feriado). Por todas partes hay parques nacionales, algunas playas hermosas (nosotros tenemos mejores en el Pacífico y el Caribe mexicanos, pero no están mal) y actividades de deporte extremo como recorrer ríos caudalosos, andar como Tarzán sobre las copas de árboles y precipicios o visitas nocturnas a bosques llenos de fauna. Dos experiencias en ese país nos impactaron: El volcán Arenal, al norte del país, todavía activo y que, con suerte, puede verse la lava por sus laderas y sus aguas termales. En esa zona hay un lugar de ensueño que se llama Tabacón, donde el agua hirviendo que baja del volcán ha sido diseñada a través de pozas y cascadas en plena selva tropical. Bañarse ahí en la madrugada es una experiencia inolvidable. El Hotel Tabacón es espectacular (y bastante exclusivo, pero vale la pena). Su gente, en especial José Miguel Medina, el gerente de servicios y eventos, tiene una gran actitud de servicio que deberíamos imitar en México.
La otra gran experiencia es la de los animales: Ver en pleno día unas guacamayas, cocodrilos, tortugas, los changos cara blanca esperando a que te descuides para robarte tu comida, los mapaches y multitud de aves de todos colores, es inolvidable. No sé qué hicimos nosotros con nuestra fauna exótica, pero en Costa Rica la riqueza en especies es impresionante.
Regresando a nuestro país, decidimos pasar fin de año en nuestra joya del Pacífico, Acapulco. El 2011 que pasó fue terrible para el estado de Guerrero, ya que las matanzas provocaron pánico en los guerrerenses y ahuyentaron la principal fuente de ingresos que es el turismo nacional e internacional.
Afortunadamente, las autoridades de todos los niveles se pusieron las pilas, hubo una enorme ocupación hotelera y una gran derrama del turismo. Además, el gobierno y los hoteleros organizaron un memorable festejo de año nuevo en las Bahías, para gozo de todos. No hay como las playas mexicanas, pero hay que cuidarlas, mantenerlas limpias y tener educación y conciencia ecológicas. En cuanto a la seguridad, todos cruzamos los dedos para que tanto en Acapulco — y en general en México— se den los resultados que todos nos merecemos y que se pueda regresar sin peligro a nuestros tesoros y bellezas turísticas.