Los preceptos del emprendedor (fin de serie)
A los consumidores nos atraen productos que demuestren sin rodeos para qué sirven y que puedan ser utilizados sin necesidad de un técnico al lado.

Salo Grabinsky
Del verbo emprender
Los grandes emprendedores de nuestros tiempos han seguido en general los siguientes preceptos básicos: Un panorama muy claro de su función y el lugar de su empresa a mediano y largo plazos. Puede ser que en el camino tengan desviaciones y grandes errores, pero al retomar el sendero han logrado ser líderes en su campo. No por nada Bimbo es ahora la empresa fabricante y distribuidora de panificación (y otros alimentos) más grande del mundo, y CEMEX una fábrica de cemento y sus derivados reconocida globalmente. Eso se puede aplicar a empresas de todo tamaño cuyos dueños-fundadores y sus sucesores han sido visionarios.
Una vez establecida esa visión, su misión es instruir, obligar e incluso despedir a personas que no la compartan o sean mediocres. No aceptan peros o desviaciones, aunque algunos (si su ego se los permite) escuchan a disidentes que, con hechos, razonamientos e ideas le presenten alternativas creativas o lógicas. Nuestro emprendedor estrella (al que descubriré al final de esta serie) era notorio por su temperamento feroz, su brutalidad y su gran capacidad de convencimiento. Sin embargo debido a su enfoque, sus logros son impresionantes y tal vez únicos en su generación.
“Mantenga simple su operación” es un precepto que he señalado en múltiples pláticas y seminarios. Una mente clara define el camino y le quita dudas a su gente. La simplicidad en productos, procesos o políticas operativas es muy sana, aunque detrás de esa forma de trabajar existan complicados asuntos tecnológicos o teorías especializadas. A los consumidores nos atraen productos o servicios que nos demuestren sin rodeos para qué sirven y que puedan ser utilizados sin necesidad de tener a un físico teórico o un programador a tu lado. Si a esa gran cualidad le aunamos una promoción atractiva y ética, sin promesas incumplibles y en ciertas áreas un diseño atrayente bien empaquetado y disponible, entonces hay grandes probabilidades de éxito, sin olvidar tomar en cuenta la capacidad adquisitiva y el impulso del consumidor final al comprarlo.
Los emprendedores tienen grandes fallas, principalmente su arrogancia y prepotencia, así como un carácter autoritario no exento de crueldad extrema. Su ego e incluso megalomanía pueden servir a sus fines o ponerle obstáculos que lo hagan caer y fracasar para el regocijo de sus rivales o víctimas. Si sus logros empresariales e intuición provocan cambios en la comunidad o el mercado, sus defectos se aminoran y con buenas relaciones públicas pueden incluso desaparecer. Yo creo que no es necesario ser deshumanizado para lograr ser un líder y cumplir las metas fijadas.
Ahora sí, el emprendedor secreto, aunque pienso que muchos ya lo habrán adivinado: En un libro excepcional e impactante, Walter Isaacson describe sin medias tintas la vida, múltiples personalidades y por supuesto los logros del reciente fallecido Steve Jobs, de Apple, Pixar, etc. del que he escrito en varias ocasiones. Excéntrico, brutal, sensible, visionario, con opiniones extremas (o todo maravilloso o una porquería), perfeccionista, artístico y, a pesar de no ser su objetivo final, astuto y calculador para obtener una gran utilidad a las empresas que creó y, por supuesto una enorme riqueza para él. Les recomiendo que lo lean y saquen sus conclusiones, pero también analicen los preceptos que guían las actividades de estos seres excepcionales y los apliquen en sus negocios, eliminando sus fallas.
¡FELIZ AÑO 2012!