Los preceptos del emprendedor (2ª parte)

- El perfil sicológico de estas personas rechaza imposiciones y sólo acepta los consejos de personas que admiran y constituyen sus guías o mentores.

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

Seguimos con algunas características y preceptos de los emprendedores:

4.- No aceptar la autoridad. Para emprender un negocio independiente, es difícil sujetarse a las órdenes de otras personas, ya que una de las razones que más se esgrimen para iniciar este proyecto es la necesidad de sacudirse del yugo de un jefe autoritario, de un padre que obliga a ser obedecido o simplemente porque tiene problemas de autoridad. El perfil sicológico de muchos emprendedores rechaza imposiciones y sólo acepta, como veremos adelante, los consejos de personas que estos admiran y constituyen sus guías o mentores. Algunas veces esa rebeldía ante la autoridad es la causa para ser despedidos y en vez de buscar la seguridad de otro empleo se enfrentan al riesgo de valerse por sí mismos. Claro está que la simple rebeldía y desobediencia de esa persona ante la autoridad no garantiza su éxito como emprendedor y puede ser más un problema de adaptabilidad a su entorno. Pero el patrón de rebeldía al medio que le rodea es bastante frecuente en dueños de empresas.

5.- Mentores o guías, dentro y fuera de la familia. Un hombre o mujer exitosos en cualquier actividad reciben influencias y consejos de personas que los guían y cambian la vida. Los emprendedores que he conocido platican de ese familiar, amigo o profesor que los motivó a seguir adelante con su sueño. La familia en particular es la mayor influencia, aunque se da el caso de que, a pesar de la familia, esa persona logra destacar. Y claro, también los hay que jamás reconocerán a nadie como guías, sino que fue su genialidad la que los hizo ser exitosos. Eso es posible, pero poco probable.

6.- Apoyo familiar. Muy deseable, pero no es de ninguna manera algo generalizado. Se dan casos en que el ejemplo del padre o abuelo empresario influyen en el niño y le prenden esa chispa emprendedora para continuar su obra, pero igualmente un familiar autoritario o distante provoca en los niños el repudio y rechazo a seguir sus pasos, a pesar de que eso sería lo más adecuado para su patrimonio. Lo que sí cuenta son los patrones de conducta y valores de la familia que se continúan a futuro y pueden ser básicos para emprender un negocio y llevarlo con responsabilidad basados en la vida y enseñanzas familiares. Dicen que lo que se vive en la infancia dicta el destino de la persona y parece ser acertado, para bien o para mal.

7.- Elasticidad en los escrúpulos. Los emprendedores no son hermanitas de la caridad y su obsesividad y actitud en muchos casos arrogante, neurótica e incluso rayando en los límites de la legalidad, son comunes. Así es la naturaleza humana. Como lo decía una amiga mía sicoanalista: el narcisismo o amor desmedido a su persona, conlleva actitudes crueles ante sus seres queridos y a la gente que tiene el dudoso honor de laborar para él o ella. Es común que el emprendedor sea un manipulador a diferentes grados para lograr sus objetivos y pase por alto conductas que son nocivas o dolosas, porque el fin justifica los medios. El exitoso emprendedor al que me referiré posteriormente tenía una personalidad que no podía refrenar para aplastar y despedir a gente valiosa por nada y al mismo adular excesivamente a aquellos que le parecían de su nivel intelectual. Una situación sádico-masoquista que causó muchas víctimas y logró un enorme éxito para su empresa. Esa autoadmiración los obliga a no aceptar ni admitir a personas mediocres (a su entender) y descartar sin escrúpulos a los inferiores, sin ningún sentimiento de culpa o empatía . Este atributo negativo sería sano que se aminorara, pero dudo que pueda eliminarse. Continuará…

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