La cereza del pastel: corrupción
- En la vida diaria, ciudadanos y hombres de negocios se encuentran con una serie de prácticas que sólo se explican por este fenómeno.
Hace dos semanas escribí sobre el bajo nivel de aplicación de la ley en México comparado con el de otros países. La semana pasada me concentré en la informalidad. Los datos muestran que la mala aplicación de la ley y la informalidad van juntas, ya que refleja tolerancia o incapacidad del Estado para aplicar la ley.
Hoy voy a argumentar que la corrupción es un fenómeno que está vinculado con los otros dos. De hecho, la corrupción es una de las mecánicas que facilita que la ley no se aplique de manera general y ordenada.
De manera breve explico un vínculo: la mala aplicación de la ley explica la informalidad y ambas se potencian por la corrupción.
El incentivo a la corrupción existe porque no se perciben los beneficios de cumplir con la ley y no se enfrentan los costos ya que hay una baja probabilidad de que me sorprendan. Además, en el supuesto de detección, la corrupción me permite reducir el costo de evadir la ley.
Evalúen el razonamiento anterior en dos casos: evadir impuestos u operar sin licencia.
Ahora bien, para que se dé la corrupción se necesita de dos partes: una que la recibe y otra que la otorga. El problema es que ambas partes ganan por este fenómeno. Por ejemplo, el funcionario de gobierno gana porque recibe un pago por permitir que no se cumpla la ley, y el otro obtiene un beneficio por no cumplirla.
En la vida diaria, ciudadanos y hombres de negocios se encuentran con una serie de prácticas que sólo se explican por la corrupción.
Cuando en temas relacionados con licencias y permisos, el gobierno local emite regulaciones donde impone nuevos requisitos, de los cuales algunos parecen absurdos, la lectura es muy clara.
Cuando se impone un nuevo trámite que es una nueva ventanilla, la lectura es la misma. Una nueva oficina compitiendo por la renta relacionada con la corrupción.
Cuando en licitaciones el empresario ofrece dinero para que lo ayuden y luego no cumple con las especificaciones.
Cuentan las leyendas urbanas que algunas autoridades cobran una cuota periódica para dejar operar a los negocios. Para referencia recordemos al exculpado Señor de los quesos.
Si la autoridad tiene esta práctica, ¿por qué sorprende a la gente que en algunas zonas del país el crimen organizado quiera cobrar derecho de piso de manera similar?
Desafortunadamente, este fenómeno es parte del comportamiento de algunas personas de los sectores privado y público. Dentro del público, en los tres poderes y en los diferentes niveles de gobierno se da este fenómeno.
La trilogía de mala aplicación de la ley, informalidad y corrupción es uno de los problemas más graves que tiene el país.
Si los tres fenómenos están relacionados, sus indicadores deben mostrar situaciones similares en evaluaciones que se hacen comparando países.
Para evaluar cómo está México en corrupción, consulte el indicador de Transparencia Internacional para 2011. Nos ubican en lugar 100 de 182 en la vecindad cercana de países como Argentina, Burkina Faso, Gabón, Indonesia, Madagascar, Malawi y Tanzania.
Sorprendentemente, la evidencia que muestran los tres indicadores es muy similar. En todos, México está bastante rezagado. Esta situación contrasta con indicadores en materia de competitividad, donde México se encuentra en mejores posiciones.
En resumen, si bien la modernización del marco legal es muy importante, la trilogía es uno de los temas estructurales más importantes que se deben corregir de fondo en los próximos años para retomar la ruta de un mayor crecimiento económico.
Por último, quiero desear a todos los lectores unas felices fiestas, extraordinarias vacaciones y un 2012 ¡fenomenal!
*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM
