Europa: en visos de una posible solución

- Se espera que la mayoría de los países de la eurozona aprueben el nuevo tratado antes de que termine el primer trimestre del próximo año.

Los mercados financieros (valores, divisas y bonos) iniciaron bien la semana pasada a la espera de que en la reunión cumbre de los líderes de la eurozona del 8 y 9 de diciembre se aprobara un nuevo “súper” tratado para la región. Aunque sólo aplicará para los 17 países de la esfera euro, no se excluye la posible inclusión del resto de los países de la Unión Europea (Inglaterra en franca oposición).

Desde varios días antes de la cumbre se filtró información sobre las propuestas del tratado. Nuestra colaboración de esta semana, entregada el jueves pasado, se basó en esa información preliminar, que pudiera cambiar de no lograrse el consenso de los países miembros.

Sobresale la aplicación de la denominada “regla de oro”, consistente en la obligación de los países, por mandato de ley, de no incurrir en déficit fiscales mayores a 3% del PIB y niveles de deuda superiores a 60% del producto. De lo contrario, aplicarían sanciones automáticas por parte del Tribunal de Justicia Europeo. Por su parte, los Tribunales Constitucionales de cada país se encargarían de vigilar que los presupuestos nacionales se ajusten a lo establecido en el tratado.

En detrimento del Consejo Europeo, cuya función principal es dictar directrices generales y objetivos para la Unión, se establecerá un gobierno económico de la eurozona para la coordinación de políticas económicas. Se integrará por los jefes de Estado y se reunirá una vez al mes en tanto dure la crisis y dos veces por año, una vez que ésta se supere.

Se preserva la confianza en la autonomía del Banco Central Europeo y se asume el compromiso de abstenerse de opinar sobre su desempeño. En respuesta a la mayor disciplina fiscal, se espera una mayor flexibilidad a la institución en la compra de deuda de los países con dificultades. Lo anterior supliría de alguna manera la exclusión de cualquier posibilidad de que se emitan eurobonos y ampliaría los márgenes de acción del banco central como prestamista de última instancia.

Por otra parte y no menos relevante, se propone la creación de dos fondos de rescate independientes. Al actual Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), con recursos por 440 mil millones de euros, se sumaría, a mediados del próximo año, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), con recursos por 500 mil millones de euros (la entrada de este mecanismo se tenía prevista hasta 2013).

Para acabar con cualquier especulación, se elimina la posibilidad, con excepción de Grecia, de efectuar quitas a la deuda del resto de los países con problemas. En el caso de Grecia aplicará una quita equivalente al 50% del valor presente de su deuda.

Se espera que la mayoría de los países de la eurozona aprueben el nuevo tratado antes de que termine el primer trimestre del próximo año.

Previo a lo que pudiera resultar de este nuevo acuerdo, seis de los principales bancos centrales del mundo acordaron tomar acciones coordinadas para inyectar liquidez a los mercados financieros (swaps de divisas) y apenas el miércoles de la semana pasada el BCE resolvió bajar de nueva cuenta su tasa de interés de referencia en 25 puntos base a 1.0 por ciento y no se descartan nuevos descensos.

En paralelo, en Italia el nuevo primer ministro, Mario Monti, anunció un programa de ajuste fiscal (30 mil millones de euros) que impactará fuerte en el sistema de pensiones (eleva la edad de jubilación de los trabajadores). Además contempla un aumento a la tasa del IVA de 21 a 23 por ciento, un impuesto sobre viviendas (se reintroduce), la disminución de participaciones del gobierno central a las regiones del país y un nuevo impuesto a los artículos de lujo. Cabe destacar que operarán incentivos focalizados para estimular el crecimiento de la economía. España deberá hacer lo propio a la entrada del nuevo gobierno del presidente Rajoy.

Muchos esfuerzos para tratar de salvar al euro están sobre la mesa. Falta por ver si son suficientes y logran la aceptación de los mercados financieros. En la medida en que se logre un mayor rigor en el manejo de las finanzas públicas, la recapitalización de los bancos comerciales y se otorgue una mayor capacidad de acción al BCE, con el apoyo del FMI y los recursos del FEEF y MEDE, se lograrán condiciones financieras más estables. Sin embargo, lo anterior no necesariamente augura el retorno rápido a tasas de crecimiento elevadas. Las medidas, en muchos casos de carácter restrictivo, tomarán tiempo antes de permitir una recuperación generalizada de la eurozona.

Finalmente y después de mucho tiempo, parece ser un buen principio para atajar la crisis financiera.

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