Los preceptos de un emprendedor (principio de serie)
-Aunque admirables en muchos sentidos, no pienso idealizarlos y sí presentarlos como seres humanos con todo lo que esto implica

Salo Grabinsky
Del verbo emprender
Para cerrar este año tan turbulento y de crisis en todo el orbe, quiero compartir con ustedes, algunas reflexiones sobre lo que es la esencia, características básicas y algunos preceptos que rigen a emprendedores exitosos de muchas partes. Les advierto que aunque admirables en muchos sentidos, no pienso idealizarlos y sí presentarlos como seres humanos con todo lo que esto implica. Ustedes deberán normar su criterio y en su caso verse al espejo y plantear qué tanto aceptan o rechazan esta caracterización subjetiva de mi única responsabilidad.
Empecemos porque a través de los años he definido a los emprendedores como seres creativos, que toman riesgos generalmente calculados y que aceptan las situaciones ambiguas o complejas que les depara su actividad en los negocios. También el que, para sobrevivir, diseñan y ponen en marcha estructuras flexibles y dinámicas que perduren y hagan crecer su empresa.
Todo lo anterior está muy bien en teoría, pero analizando con cierta profundidad hay notables excepciones.
Preceptos y características de los emprendedores:
1.- Su inconformidad ante el mundo. Hemos conocido hombres y mujeres que, descontentos con su situación económica y la de su familia, buscan formas de mejorarla, abriendo negocios. Otros no respetan a sus superiores en el trabajo y en vez de deprimirse logran salir de ese empleo e independizarse.
Nota: La realidad es que sólo una fracción de la población trata de salir de esa situación y la mayoría es conformista y muy reacia a tomar riesgos innecesarios. Se quejan y le echan la culpa al destino pero ante una oportunidad de salirse del estado actual y probar fortuna en un nuevo negocio propio, se quedan con el "bendito" cheque quincenal. Esto es muy respetable y por eso los emprendedores son tan importantes para la comunidad.
2.- Obsesivos.- La terquedad, a veces en un grado extremo, es absolutamente necesaria para lograr que un proyecto empresarial de cualquier tipo se vuelva realidad. Aquellos que han vivido los meses previos a poner un negocio y la época heroica saben que, sin una férrea voluntad de lograr sus metas y siendo tenaz a extremos a veces inaceptables, el "bebé-proyecto" no prosperaría.
Un gran emprendedor al que nombraré al final de esta serie era tan obsesivo que si el producto que vendía su empresa no cumplía con sus especificaciones personales, lo rechazaba, aunque costara mucho dinero, tiempo y recursos volverlo a fabricar. Tuvo varios errores y fracasos, pero su tenacidad dio frutos en éxitos notables.
3.- Controladores.- Aunque los libros de administración nos hablan de la necesidad de delegar en subordinados ciertas operaciones y sólo coordinar sus actividades, los emprendedores que conozco son, en su mayoría, control freaks, o sea neuróticos en su necesidad de controlar hasta el mínimo detalle su negocio, sin diferenciar o poner prioridades en sus acciones y decisiones. Hay un miedo patológico a perder los hilos de la operación, que se justificaría parcialmente al empezar a crecer, pero posteriormente se vuelve un gran desafío para la continuidad del negocio.
Un asesorado tenía que autorizar las compras desde unas tortas a sus obreros al mismo tiempo que decidía adquirir equipo que eventualmente no sirvió y lo metió en problemas financieros. Microadministrar el negocio es muy común y entraña un riesgo, ya que todo lo controla el dueño. Es un hecho bastante común.