El telégrafo, nuestra Constitución y Kodak
- El mundo evolucionó y la posición de Kodak en el mercado cambio. Ahora la mayoría de las cámaras son digitales y no necesitan rollo.
Esta semana fue noticia la posible bancarrota de Kodak en Estado Unidos. Estoy seguro que la reacción inicial de mucha gente es que no les parece algo lógico. Lo atribuyo a dos factores, el primero tiene que ver con la imagen que muchos tenemos de la compañía y la segunda con cómo vemos las cosas en este país.
Muchos crecimos con cámaras fotográficas que usaban rollo de la marca Kodak. Es más, creo que era un genérico como hoy puede ser el pan “Bimbo”.
Sin embargo, el mundo evolucionó y su posición en el mercado cambió. Ahora la mayoría de las cámaras son digitales y no necesitan rollo.
En la economía americana cuando se da este fenómeno se deja morir a las compañías. Con esto se promueve la creatividad y la innovación en la economía.
Pasemos a nuestro país. Nuestra Constitución establece que una serie de industrias y actividades son exclusivas para el Estado por ser estratégicas. Algunas son correos, telégrafos y radiotelegrafía; petróleo y los demás hidrocarburos; petroquímica básica; minerales radioactivos y generación de energía nuclear.
La Constitución limita la participación en estas actividades. Es un tema ideológico que el Estado tenga el control.
Estos monopolios por regulación se construyen por restricción de Ley ya que no hay racionalidad económica para tenerlos. La actitud que vemos de nuestros políticos es a conservarlos, ya que niegan que el mundo evoluciona en el tiempo. Como el avestruz, mete la cabeza bajo tierra y cree que no pasa nada, pero no es así.
El telégrafo es un gran ejemplo. ¿Hace cuanto que no manda o recibe un telegrama? Es obsoleto, la tecnología cambió.
Sin embargo la proveedora de este servicio en México tiene una red de más de mil 500 oficinas y en su página de internet se le de mucha importancia a los servicio financieros que provee, hasta más que al telégrafo.
Es una joya leer su misión: “Contribuir a vincular a la nación, ofreciendo servicios básicos financieros y de comunicaciones, con especial atención al medio rural y popular urbano”.
¿Por qué mantenemos una empresa para correos y otra para telégrafos si el telégrafo está en desuso?
Somos paternalistas, nos cuesta mucho dejar morir algo que ya no tiene razón de ser. No estamos preparados para estas decisiones, aunque impliquen subsidios y un uso ineficiente de nuestros recursos.
Esto que hoy le pasa al telégrafo le puede pasar a otras de las actividades reservadas al Estado.
En conclusión, lo que hoy sucede con Kodak es el reflejo de una sociedad moderna en la que el progreso y la innovación son parte de su vida. En cambio, nuestra Constitución crea ineficiencias y mantiene burocracias aunque ya no sean relevantes, ya que estos temas son tabú.
Pero lo que más vergüenza me da es que se diga que una tecnología obsoleta (el telégrafo) sea estratégica, ya que esto nos revela como una sociedad que se ancla al pasado.
*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM
