Reflexiones sobre la actuación de las calificadoras de valores

- En la reciente crisis de los países europeos la función que desempañaron tampoco fue buena. En ningún caso fueron preventivas sus acciones.

El 27 de septiembre se publicó en el periódico inglés Financial Times un artículo que me hizo pensar mucho sobre lo que han hecho o dejado de hacer las calificadoras como Standard & Poor’s (S&P) durante la reciente crisis financiera.

El artículo dice que los reguladores del gobierno norteamericano, en concreto la Comisión de Valores (SEC), le avisaron a esa calificadora que podrían iniciar una demanda civil contra la firma alegando que no hicieron bien su trabajo.

De acuerdo con su fuente comentan que están investigando sobre la calificación de una estructura emitida en julio de 2007. En particular, que tanto conocimiento se tenía del mercado hipotecario al momento de publicar la calificación y si esta publicación mal informó a los inversionistas.

Me queda claro que las calificadoras fallaron de manera grave. En un artículo  publicado este año en un libro editado por Brookings Institution se presenta una gráfica donde se soporta la aseveración anterior.

En un lado del eje se muestran montos de hipotecas bursatilizadas por calificación y del otro lado se muestran los montos de los títulos “reempaquetados” también por calificación.

Resalta mucho que los montos que mayor concentración tienen de los títulos “reempaquetados” son los de las calificaciones más altas cuando los títulos originales tenían calificaciones menores.

Es decir, lo que sucedió al reempaquetar y reagrupar los títulos respaldados por hipotecas, utilizando un argumento de que la diversificación reduce el riesgo del portafolio, se justificó una transformación total de la calidad crediticia del activo.

En la reciente crisis europea la función que desempañaron tampoco fue buena.  Han contribuido a que el ciclo se agudice y la percepción de los participantes del mercado sea peor.

Para Grecia, Irlanda, Portugal, Italia o España, se dieron las modificaciones una vez que ya había comenzado el mercado a tener dudas sobre la sustentabilidad económica. La reacción tardía reforzó el comportamiento negativo.

Cuando uno revisa la literatura económica en materia de la información que dan las agencias calificadoras al mercado uno se encuentra con que no se anticipan y por lo tanto sus avisos no tienen un efecto material. El problema es que en tiempos de crisis pueden reforzar el miedo.

Creo, al igual que muchos, que una parte importante de la responsabilidad por la crisis hipotecaria en Estados Unidos es de ellas.

En este contexto, es razonable que el sistema penalice una conducta de este tipo. No sería la primera vez que sucede. Por ejemplo, recordemos el caso de Enron hace menos de diez años. A raíz de ese escándalo desapareció una de las firmas de auditoría más importantes del mundo: Arthur Andersen

La razón fue muy sencilla, debieron haber detectado los problemas en la contabilidad de Enron y no lo hicieron. Derivado de esta falla muchos inversionistas perdieron su dinero, por lo tanto son responsables.

A simple vista, parece que el argumento es muy parecido. Sólo hay una diferencia, en este caso se han tomado cuatro años en iniciar el proceso y en el otro caso fue muy rápido.

Me surge la pregunta: ¿no tendrá esto que ver con lo que hizo S&P en agosto? Después de la baja en la calificación del gobierno de Estados Unidos, primero un despido y ahora una posible demanda. Mucha coincidencia. ¿Que opinan?

*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM guillermo.zamarripa@itam.mx

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