Sigamos dando explicaciones sobre lo que pasa en Europa
- La canciller de Alemania se ha mostrado tibia. Tiene que decidir si rescata al euro o acepta que su compromiso político no está con esa moneda.
La semana pasada describí en este espacio la situación en varios de los países de Europa y concluía que dados los problemas estructurales, no se volvería a la normalidad hasta que se les dé una solución de fondo.
Hoy me voy a concentrar en dos temas adicionales: primero, en las presiones que tienen algunos líderes para tomar una decisión y transitar por ese camino sin titubeos y seguido en los fundamentales de la Unión Monetaria.
La canciller de Alemania se ha mostrado tibia. Tiene que decidir si rescata al euro o acepta que su compromiso político no está con esa moneda. Algunos están presionando para que ya no se apoye a los países débiles.
Esta decisión en el corto plazo está relacionada con que deje a Grecia incumplir en el pago de su deuda o incluso que deje la zona euro.
Si Grecia abandona la zona del euro la implicación para Europa puede ser muy grave, ya que es un paso contra el proceso de integración.
Otros líderes enfrentan dilemas similares a los de la canciller Alemana. Lo más grave es no tomar decisiones de fondo y dejar que el Mercado se ajuste.
Ahora analicemos los fundamentales de la Unión Monetaria. La crisis financiera reveló que hay una situación no sostenible en algunos países miembros. El síntoma fue la dificultad para refinanciar sus deudas. El problema fue el gasto público excesivo, la entrada de capitales que financiaron consumo y la pérdida de competitividad.
Sigo sin entender por qué el Mercado no diferenció antes entre países, ya que no existe una cláusula donde los países miembros tiene la obligación de apoyarse.
La permanencia del euro esta sujeta a que los miembros cumplan con reglas muy estrictas. La primera, es tener un límite al déficit público bien definido y que existan mecanismos para que se respete. La segunda, es tener reformas estructurales y un ajuste fiscal que nivele la situación. La tercera, es un proceso de desendeudamiento de los gobiernos.
Para reducir la deuda se hace con superávit o con crecimiento económico. La segunda ruta requiere poner en orden la economía y hacer reformas estructurales.
Los líderes de la zona euro acordaron hacer más estrictas las reglas de déficit del público, corregir los desequilibrios macroeconómicos y un mecanismo de estabilización.
El problema es que no se ha hecho lo que se acordó, porque no hay un mecanismo para hacer cumplir el acuerdo. Todas las políticas distintas a la monetaria están sujetas a la discreción nacional. Para solucionar esto se requiere transitar hacia una mayor unidad política, situación que no se ve viable.
El incentivo está para que los países se desvíen de los acuerdos. No existía una amenaza de sanción para los que no cumplían. Éste es el talón de Aquiles del euro.
De mantenerse esta situación con rescates parciales y toma de deuda soberana de países emproblemados, sin arreglar lo esencial, se mermará la credibilidad en la zona y en el futuro se puede perder la efectividad de la política monetaria.
Vemos que la mayor volatilidad es un reflejo de más preocupaciones sobre Europa. Lo que se requiere es que en lo político tomen una ruta bien definida y que además haga sentido en lo económico. Un acuerdo político sin fundamento económico no ayudará.
*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM
