Guitarras

Así como en otras profesiones el coche muestra el status, en la música es este instrumento.

El martes pasado fue el inicio de la Gira Rockampeonato Telcel 2011 en la carpa Neumática, ésa que está a un lado del hipódromo, con la presentación de Niña, Renoh (ganadores del Rockampeonato 2010), Los Bunkers y Zoé.

El evento estuvo buenísimo, sobre todo para Renoh, pues el público que no los conocía, al final de su presentación estaba sorprendido y entusiasmado de conocer una banda nueva sonando bien en el escenario y con buenas composiciones. Veamos qué tal les va en esta gira, que fue creada para ellos, pues es la segunda parte de su premio (la primera fue la grabación de un disco).

Pero en este momento no quiero escribir sobre Renoh. Lo haré más tarde, cuando la gira ya vaya a la mitad, cuando se noten las tablas que irán adquiriendo los músicos poblanos que conforman esta banda, cuando existan anécdotas que contar.

Hoy quiero hablar de guitarras.

Ver a Zoé en el escenario esa noche despertó en mí las ganas de hablar del instrumento que, ya hace más de dos décadas, decidí tocar.

He visto a Zoé varias veces y he girado con ellos otras tantas, así que de una u otra manera conozco las guitarras que usan. Es normal que los grupos que alternamos juntos en un concierto nos interesemos por los instrumentos que el otro grupo trae. En la prueba de sonido, no es raro ver deambular a los músicos, tratando de atisbar en las pedaleras para ver qué efectos usan el guitarrista y el bajista, acercarse al stand de las guitarras para ver los modelos, el año, hasta, casi, casi, el número de serie que confirma que una guitarra tiene el valor que uno imagina.

Aunque toqué una rola con los Renoh (me invitaron, pues soy el productor de su disco), no me asomé a ver las guitarras de Sergio Acosta y León Larregui, de Zoé. Conozco a su staff de guitarras, al Grunge, así que bien podía haberle pedido que me enseñara las liras que traían. Es importante conocer a los secres para que te dejen acercarte a los instrumentos del grupo para el cual trabajan, pues la mayoría son muy celosos de lo que están cuidando. Si ven a un desconocido tocando con un dedo, tan siquiera una de sus preciadas guitarras, pueden irse encima de ti. Y no sólo el roadie encargado, sino todos los demás, como si de una jauría de perros se tratara.

Fue hasta que Zoé se subió al escenario, y que yo los estaba viendo de frente, que descubrí que traían guitarras nuevas. No sé realmente qué tan nuevas serán, pero yo no se las había visto. León traía una Rickenbacker roja, hermosa. Sergio sacó una Gibson 335 y una Gibson SG. Ninguna de las dos se las conocía.

La presentación de esa noche, y las subsecuentes que van a dar en esta gira Rockampeonato, fue electrificada. Claro, es la forma normal en la que se presentan los Zoé, pero como vienen de una etapa unplugged muy exitosa, la aclaración se hace necesaria. La última vez que los vi fue en el Metropólitan tocando su unplugged y las guitarras que traían, obviamente, eran acústicas. Así que para mí, esas guitarras antes mencionadas son nuevas.

En el modelo de guitarras se ve la fama y el éxito de un grupo de rock. Todos iniciamos en esto con la guitarra que nos pudimos comprar. Algunos ni a guitarra propia llegan. Otros, como yo, al no tener dinero para una buena guitarra eléctrica, decidimos amoldar nuestro concepto musical al instrumento que podíamos pagar. O sea, una guitarra acústica.

Conforme los músicos van teniendo dinero, se van comprando mejores guitarras, y, claro, más caras. Conozco algunos que, por ejemplo, no les interesan los coches. Algunos de ellos ni siquiera tienen, pero poseen unas guitarras vintage que valen más que un auto último modelo. Bueno, no tanto, pero ustedes me entienden.  ¿Se dan cuenta cómo en otras profesiones, otras actividades, se nota el status dependiendo del coche que manejan? Acá, las guitarras son el objeto adorado.

Cuando visito una tienda de instrumentos, hay veces que muero por guitarras antiguas, vintage, modelos únicos con historia. Cuando me atrevo a preguntar el precio, me doy cuenta que están muy por arriba de mi presupuesto. En ese momento no le hago el feo a la guitarra más barata de la tienda. 

Me consuelo pensando que no importa el instrumento, sino cómo lo toques.

¿Para qué mentir? La verdad me dio envidia ver las guitarras de los Zoé. Voy a ir juntando mi dinerito para el siguiente ciclo de Café Tacvba, que ya se acerca, pues me faltó decir una cosa muy importante: una guitarra nueva te inspira a hacer cosas nuevas.

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