No es otra película de narcos
La cinta Miss Bala, de Gerardo Naranjo, es un retrato emotivo del México de hoy.
En entrevista en ¡Qué tal Fernanda! con el director y coguionista de Miss Bala, Gerardo Naranjo, le pregunté quién y qué le han criticado a su película y, decepcionado, me dijo que los que más la atacan, ni siquiera la han visto. Se dejan llevar por rumores, algunas fotos y trailers y, a partir de ahí, emiten juicios de valor sin ningún fundamento. De nuevo, ante este hecho, podemos confirmar que en este país nosotros somos nuestros más encarnizados críticos, los más exigentes e implacables y, en una buena parte de los casos, y sin conocer a fondo de qué se habla, hay quienes descalifican a priori, sólo porque es la obra de un mexicano al que le va bien, que recibe reconocimientos en el extranjero y que es exitoso.
Como lo he dicho en mis espacios, comprendo a la gente que se queja de que el cine mexicano se ha instalado demasiado en la temática de la violencia, el crimen y la inseguridad, pero en el caso de Miss Bala, estoy convencida de que no es otra historia de narcos y policías corruptos. El guión de Mauricio Katz y Gerardo Naranjo hace una exploración del miedo de una víctima inocente que baja al infierno en una experiencia espeluznante, muy bien recreada en la pantalla.
La historia se inicia con Laura Guerrero, una jovencita que vive en Tijuana con su papá y su hermano pequeño. Se sostienen de vender ropa y ella se inscribe en el concurso Miss Baja California para cambiar su vida y ampliar sus horizontes. Laura está interpretada por la actriz debutante Stephanie Sigman, guapa y muy talentosa, que representa una excelente noticia en el cine mexicano actual que, últimamente, repite mucho a los actores.
La víspera del concurso, Laura y una amiga van a un baile en el que son llevadas a la zona VIP. La joven entra al baño y, estando adentro ve cómo unos sujetos armados se infiltran al baile e inician una balacera. Laura se esconde, pero es descubierta por Lino Valdés (Noé Hernández), el sanguinario líder de una banda de delincuentes de los que no puede despegarse y ahí empieza su larga aventura, que seguiremos junto con ella. El guión tiene la virtud de que sabe conectarnos con la heroína de la cinta que sufre todo tipo de vejaciones y solamente quiere salir con vida de la pesadilla en la que se ve envuelta. Lo más doloroso en la película es el estado de indefensión en que se encuentra Laura y su total desventaja ante los delincuentes y las autoridades con que se enfrenta, con lo que, sin duda, podrán identificarse millones de personas que han sido víctimas de la inseguridad.
Resulta paradójico que en la propia película hay una muestra alarmante de la negligencia de las autoridades en los controles fronterizos, cuando, en una escena, Stephanie manejaba una Suburban en la que venía la cámara para plasmar el momento en que Laura cruza la frontera y entra a México con un cargamento de armas. Todos estaban hechos a la idea de que esa noche podrían pasarla en la cárcel, pero cuál sería su sorpresa cuando nadie la detuvo o se asomó a ver qué traía en el coche y ni siquiera hubo alguien a quien le llamara la atención la cámara, si es que la vieron. Pues, ¿no se supone que hay que evitar la infiltración de armas, drogas, explosivos, criminales, etc. en nuestro país?
Miss Bala es un retrato emotivo del México de hoy. No se va a la línea del discurso y la denuncia, las escenas de violencia están bien manejadas sin caer en amarillismo, ni en lugares comunes o clichés; no se ven drogas de ningún tipo, pero lo que sí se ve es el miedo y la soledad de una víctima desesperada.
Es notable el trabajo de Stephanie Sigman dando vida a Laura, cuyo rostro se va transformando y, casi ante nuestros ojos, va dejando lo poco que le queda de adolescente soñadora, para convertirse en una mujer humillada y resentida, de mirada triste y amargada.
Confieso que cuando vi la cinta de Gerardo Naranjo, me pregunté si era oportuna una película con esa temática en estos momentos en que casi a diario se registra un hecho violento y también me preocupó la idea de que Miss Bala haya tenido tan buena recepción en Cannes y otros eventos cinematográficos, pues la imagen que refleja de nuestro país, aunque apegada por completo a la realidad, es verdaderamente vergonzosa.
El hecho es que ninguno nos sentimos seguros, con el temor latente de encontrarnos en cualquier momento a un “Lino Valdés” que cambie nuestra vida para siempre.
Miss Bala es una película que hay que ver. 9/10
