La nueva calificación crediticia de Estados Unidos

- El deterioro en la calificación de Estados Unidos habla de una época de turbulencia y volatilidad como la que pasamos a partir de septiembre de 2008

El tema obligado de esta semana es hacer un análisis sobre las implicaciones del anuncio del viernes 5 de agosto y que el sábado pasado acaparó los encabezados de periódicos de todo el mundo.

La agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s rebajó la calificación de la deuda de Estados Unidos por primera vez en la historia al pasarla de AAA, la máxima posible, a un escalón menos AA+.

Primero hay que entender el significado a la letra de esta baja en calificación. En la página de internet de Standard & Poor’s, ellos definen que AAA se asigna a alguien con “Capacidad extremadamente fuerte para cumplir con sus compromisos financieros”.  Ahora bien, un AA lo definen como alguien con “Capacidad muy fuerte para cumplir con sus compromisos financieros”.

A partir de la calificación A empiezan a utilizar matices como que el emisor es susceptible a condiciones económicas adversas.

El cambio de calificación en cuanto a la posibilidad de incumplir es menor. Sin embargo, lo que ha provocado el anuncio no es consistente con las definiciones.

Repasando, esta historia no comienzo el viernes pasado. Hace algunos meses habían iniciado este análisis. En concreto el 18 de abril se reportó en las noticias que Standard & Poor’s dio a conocer que aunque mantenía la calificación de la deuda de Estados Unidos cambiaba su perspectiva a negativa.

Es decir, desde hace tiempo esto se estaba estudiando y los diferentes actores no creyeron que se pudiera materializar en el corto plazo la baja de calificación.

Ya consumado el hecho, las posturas de las partes fueron claras. La calificadora, justificando: ademas de considerar el déficit fiscal que se espera para los años siguientes perciben riesgos políticos para lograr acuerdos. El Tesoro, descalificando: argumentan que la modificación de la calificación es injustificada porque hay un error en la estimación del déficit fiscal.

El tema relevante es que el factor político pesó demasiado y sí tuvo consecuencias un acuerdo a medias.

Pero, ¿cuáles son la implicaciones económicas de este evento? Primero, puede implicar un mayor costo de financiamiento para el gobierno. Si se da no creo que sea significativo.

Segundo, va a desencadenar una baja de muchas otras calificaciones de entidades del gobierno americano, deuda municipal y de empresas, así como aumentos en los costos de financiamiento de productos como hipotecas. Esto sí será relevante y será un factor que explique un escenario de menor crecimiento.

De todo este proceso lo que más me ha llamado la atención es la postura de un actor que a escala mundial es cada vez mas relevante: China, dejando sentir su peso específico.

Los chinos comentaron que con el acuerdo evitaron la suspensión de pagos pero los problemas de la deuda siguen sin resolverse e hicieron un exhorto a los estadunidenses a seguir un principio de sensatez y vivir de acuerdo con sus ingresos.

Concluyendo, lo que en papel puede no ser tan grave, el mercado lo ha interpretado como una señal muy mala. La reacción tan fuerte en los mercados sólo se puede explicar si se considera que la señal da mucho más información y que esto preocupó mucho a los participantes. Sólo así se explica una semana terrible para los mercados.

Estamos entrando en una época de turbulencia y volatilidad como la que pasamos a partir de septiembre de 2008, después de la quiebra de Lehman. Meses después las cosas volvieron a la calma. Muy probable esto vuelva a suceder, sólo espero que en esta ocasión no tengamos un evento local adverso como el de los derivados.

*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM

guillermo.zamarripa@itam.mx

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