El ejecutivo comprador de empresas (segunda parte)

- La ayuda de un intermediario, aunque costosa (para el que vende, pero se lo incorporará al precio de venta), puede servir para abrir más posibilidades.

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

En el artículo anterior hemos visto que hay una multitud de personas que de exitosos ejecutivos o funcionarios se encuentran ante una alternativa crucial: continúan en su carrera con pocas posibilidades de crecimiento y bastantes riesgos o se echan el “clavado” de ser emprendedores. Pero, tomando en cuenta su experiencia, patrimonio y fuerzas, vale más la pena que busquen adquirir una empresa ya operando que entrar a abrir una nueva.

Supongamos que nuestro amigo (a) ya efectuó su junta familiar, logró un plan y se puso a buscar el negocio adecuado a su perfil y capacidad económicas. El proceso de búsqueda, negociación y compra-venta es muy delicado. La ayuda de un intermediario, aunque costosa (para el que vende, pero se lo incorporará al precio de venta, se los aseguro), puede servir para abrir más posibilidades.

Vamos a ver qué sucede cuando ya está en operación la empresa comprada por el ejecutivo-funcionario y su familia.

Entre los puntos que hay que tener  en cuenta:

—“Bajarse” los humos ejecutivos, adquirir algo  de modestia y esperar enfrentarse personalmente a nuevos retos y problemas. Aunque ya esté estructurada la empresa adquirida, las decisiones y actos del nuevo dueño son más difíciles y no se deben delegar. Hay que empaparse en la empresa antes, durante y después de ser adquirida para que no lo engañen.

—Una adecuación inteligente de los sistemas administrativos y de todo tipo de la gran empresa a la nueva es sano, siempre y cuando no vaya aunada a todos los excesos (de información, gastos y sobre todo  personas) que hay en muchos consorcios. Hay que saber cuáles son los controles clave y la organización necesaria para el tamaño. Trasplantar todo lo que se aprendió es inútil y peligroso.

—¡Deje de gastar e invertir como si aún fuera ejecutivo, usando el dinero de los demás! Cualquier recurso que le  introduzca a su negocio le cuesta a usted. Un problema muy común que veo en algunos asesorados míos que están en este tipo de situaciones es que quieren “sobre-invertir”, mantener su mismo estatus y que, tontamente a mi juicio, se les vea hacia el exterior (con otros ejecutivos y amistades) como el exitoso empresario después de haber sido el brillante ejecutivo. Esa satisfacción es improductiva, irreal y toma tiempo. Mejor dedíquese a administrar sabiamente todo y sienta el reto y la satisfacción interna y familiar  que está haciendo crecer algo suyo. Los candiles de la calle son, al principio de cualquier negocio, nefastos, porque dilapidan recursos, tiempo y dedicación.

—Prepárese mentalmente antes de empezar. Su vida rutinaria va a cambiar radicalmente y algunos no lo prevén. Además su familia, con la que no ha trabajado nunca, le puede dar sorpresas de todo tipo. Conozco un caso en donde la hija es muy emprendedora y el padre no sabe como pararla, amén de los hermanos(as) más pasivos o desinteresados en el negocio.

—Este paso de comprar un negocio debe ir muy relacionado con la situación testamentaria, patrimonial y accionaria del emprendedor y su cónyuge. Es preciso recalcar que hay riesgos importantes y que esa decisión para un ejecutivo de más de 40 años (muy viejo según algunas estúpidas reglas en las grandes empresas y el sector público) va a ser irreversible. Las probabilidades de que fracase y él (ella) vuelva a entrar a la vida ejecutiva son mínimas, así que planear en forma integral es vital. Aquí vale la pena la ayuda de asesores familiares, amigos, un notario y gente que ya efectuó ese acto crucial.

Continuará...

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