El ejecutivo comprador de empresas (I Parte)

- Las dudas, temores y terror lo asaltan a uno constantemente, sea funcionario público o el ejecutivo privado más encumbrado o un profesionista libre.

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

¿Está usted aburrido de ser empleado? ¿Siente que, a pesar de ser un alto ejecutivo en la Cía. Transnacional de Papas Fritas SA de CV ya no hay mayores retos ni posibilidades de promoción, además de que ya está llegando a “la edad de oro”? (Es cuando todo brilla, pero si por casualidad tuviera que buscar otro empleo ya se pasó de edad y ellos buscan gente más joven). En fin, ¿está usted en crisis existencial de la segunda (o tercera) edad? Pues, existen algunas alternativas viables para que pueda usted salir de ese callejón sin salida o jaula de oro, según lo quiera llamar.

No es fácil para un ejecutivo abrir de la nada un nuevo negocio. Simplemente ya no tiene las fuerzas ni el carácter necesarios para ese desafío, estando condicionado a ser el que manda y delega todo. Por otro lado, está acostumbrado a una situación bastante estructurada con una empresa un tanto burocrática pero cuyas operaciones son  previsibles. Es decir, no está adaptado a los cambios turbulentos que indefectiblemente se darán en una empresa pequeña de reciente creación.

Sin embargo tiene usted muchas dudas: ¿Qué pasa si simplemente lo corren o, peor aún, lo relegan a un rincón esperando a que se aburra? ¿Qué patrimonio le podrá heredar a los hijos (además de su educación que ya es bastante), si los puestos ejecutivos no son (o no deberían ser), hereditarios? ¿Lo que ahorró a través de su carrera ejecutiva va a alcanzar para su vejez sin sobresaltos?

Como ven no es nada fácil ser un humilde mortal. Las dudas, temores y terror lo asaltan a uno constantemente, sea uno el funcionario público o ejecutivo privado más encumbrados o un profesionista libre. Y, ¿habrá una solución que se aboque en forma integral a todos estos cuestionamientos? A mi juicio sí, pero no es válida para todos los ejecutivos, sino a algunos cuantos que tengan aún deseos de ser independientes. Y esta solución es la búsqueda y compra de empresas ya formadas y que, por múltiples razones, sirvan para lograr la ansiada independencia sin pasar por los engorrosos trámites de abrir un negocio.

Los requisitos para que este plan fructifique son:

—Una mentalidad emprendedora, dispuesta a tomar riesgos. Bastante difícil de lograr dada la actitud de no hacer olas imperante en muchos hombres en grandes empresas.

—Un patrimonio relativamente sólido, que pueda aguantar tanto una compra de empresas además del fondo para vivir tranquilos por muchos años.

—Una situación familiar adecuada, con hijos(as) esposo(a) dispuestos y entusiasmados a auxiliar al emprendedor-comprador en el manejo y crecimiento del negocio.

—Todos los atributos de un emprendedor, especialmente la salud y la inconformidad acerca de lo que actualmente le sucede. No se vale resignarse, porque entonces no hay un aliciente para enfrentar los problemas de independizarse.

—Todos estos puntos son básicos, destacando la necesidad de tener un objetivo familiar bien claro, en donde los miembros de ese núcleo quieran (o no) entrar a ayudar. Su apoyo es básico y, en algunos casos, es factible comprar con poco dinero una empresa y hacerla crecer, sin sangrar el patrimonio.

Con la inestabilidad que vivimos a nivel mundial,  con el euro en la otrora poderosa Comunidad Europea, con problemas derivados de la enorme deuda pública de Estados Unidos y los nuestros en Latinoamérica, parecería una locura cambiar de un trabajo “seguro” a la aventura de emprender. Pero, créanme amigos ejecutivos, ya nada está seguro y si tiene los requisitos, puede ser  un gran acierto el independizarse.

Continuará

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