Reflexiones sobre el euro II: posibles escenarios

- La característica de moneda dominante no se da por decreto o se impone de manera unilateral.

La situación por la que están pasando algunas economías europeas y la posibilidad de que algún país de la zona euro incumpla en el pago de su deuda externa nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué puede pasar con el euro?

Antes de entrar al aspecto de la moneda común hago dos reflexiones muy simples sobre los beneficios de la Comunidad Europea. La primera, ha sido un mecanismo de cooperación que ha ayudado a mantener la paz en una zona que históricamente ha estado en guerra. La segunda, los ha obligado a apoyarse en aspectos como infraestructura, en generar riqueza en sus economías y en sustentabilidad ambiental. 

Ahora pasemos a estudiar la lógica de la moneda única, el euro. Si bien surge de la lógica de la Comunidad Europea en la que países vecinos se agrupan y toman una serie de acciones coordinadas en beneficio mutuo, en este caso no todos los países miembros de la Comunidad lo son de la zona euro.

El mundo ha tenido una moneda dominante, el dólar, desde hace más de 60 años. La característica de moneda dominante no se da por decreto o se impone de manera unilateral. Hay una serie de factores que hacen que una moneda sea la dominante.

Entre los factores relevantes están el tamaño de la economía, la actividad comercial del país, que se use como numerario en transacciones comerciales y que se use como moneda de reserva (que los bancos centrales mantengan una proporción importante de sus reservas internacionales en ella).

Esto se logra con tamaño y profundidad de mercados en la divisa dominante. De manera muy simple es la que más se compra y vende.

El euro buscaba ser una alternativa al dólar como moneda dominante a nivel mundial. El marco alemán, el franco francés, la lira italiana y la peseta española no eran monedas con características para ser rival del dólar. El juntarse tenía este beneficio potencial porque se llegaba a tener una mayor escala.

Si bien el euro hace sentido económico, se volvió un asunto político. Se creó antes de cumplir con los prerrequisitos económicos necesarios. Una de las principales condiciones era un techo de déficit público a los países miembros.

Lo que hoy se ve como uno de los problemas, no se cumplió al principio, ni se ajustó gradualmente, ni a la fecha.

Hoy la ruta que se está adoptando es una ruta política. Mantener el euro, ajustar las economías con problemas estructurales y no reestructurar las deudas.

Creo que los ajustes en las economías emproblemadas tendrán un límite tanto en aspectos económicos como políticos. Van a surgir preguntas como el por qué aceptar años de austeridad y lento crecimiento para apuntalar los bancos de otros países.

Esta situación es la que pone en riesgo a todo el sistema del euro. Esta moneda no tiene un Estado, y esto es lo que hace complicada la operación. El euro no es sostenible en el largo plazo sin una serie de prerrequisitos económicos. Uno es una operación fiscal del gobierno más sólida y otro es una mayor coordinación monetaria.

Si persiste la lógica política en el manejo de la crisis en Europa, lo más probable es que la zona euro, como la conocemos hoy, no se mantenga. Creo que se limitará a un menor número de países más homogéneos. Si este escenario se da, lo importante es el cómo se instrumenta esta política para minimizar su impacto negativo en los países afectados y en los mercados.

*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM

guillermo.zamarripa@itam.mx

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