Acotar el fuero

El Ejército queda en una situaciónmuy vulnerable, al actuar en un marco que no le es propio porque su naturaleza no es llevar a cabo funciones policiacas.

Mi primera pregunta, ante la resolución de la Suprema Corte de que sean los tribunales civiles los que juzguen a los militares cuando sean acusados de violar derechos humanos de civiles es: ¿por qué?

¿Por qué es mejor un tribunal civil que un tribunal militar para juzgar un delito en México?

Se acusa que con el fuero militar los efectivos castrenses que cometen delitos acaban impunes. Human Rights Watch incluso sacó un informe que, precisamente por sostener esa tesis, se llama Impunidad Uniformada.

Pero con la cifra negra de crímenes que quedan impunes en nuestro país en los tribunales civiles, no entiendo por qué la Suprema Corte de Justicia de la Nación optó restringir el artículo 57 del Código de Justicia Militar.

Sobre todo en las actuales circunstancias. Desde que arrancó el sexenio, el Ejército ha buscado un marco legal para su actuar en esta lucha en contra del crimen organizado que emprendió el presidente Calderón. Una Ley de Seguridad Nacional. Y ésta simplemente no ha sido aprobada por la Cámara de Diputados.

Así, hoy, el Ejército, que es en quien el gobierno se apoya para su lucha ante la ausencia de cuerpos policiacos confiables, ve como pago una restricción a la columna vertebral de la disciplina militar, sin recibir reglas claras para el uso legítimo de la fuerza.

Es decir, se les ha dado el garrote y no la zanahoria.

Por ello, apenas falló la SCJN, acudieron al Senado el subjefe de Doctrina Militar, el jefe de Asesoría Jurídica, el subjefe del Grupo de Seguimiento, Coordinación y Estrategia del Estado Mayor de la Defensa Nacional y el jefe de la S-5 (Sección Quinta) para urgir que se apruebe una Ley de Seguridad Nacional que defina conceptos clave, como seguridad interior; aclare el uso de la inteligencia militar y explique cómo y con qué facultades intervendrá el Ejército en las afectaciones a la seguridad interior.

Los nervios en el Ejército, por no haber un instrumento legal para legitimar su actuación, deben estar a flor de piel. Hoy el único sustento legal que tienen los militares es una tesis de jurisprudencia de una Corte que es muy distinta a la que existe hoy.

El Ejército queda, así, en una situación muy vulnerable. Actuando en un marco que no le es propio porque su naturaleza no es la de llevar a cabo funciones policiacas. Pero, además, a partir de ahora, se quedan sin la columna vertebral de su disciplina, con un fuero militar acotado.

Ante la ausencia de un marco legal adecuado, el Ejército hoy queda entre la espada y la pared: entre la opción de obedecer al comandante supremo de las Fuerzas Armadas, con el riesgo de que en un futuro sean cuestionados por la falta de sustento jurídico en su actuación, o ante la alternativa de desobedecer al presidente Calderón, rehusar seguir en esta lucha y dejarnos a los mexicanos a nuestra suerte, con unos cuerpos policiacos que no están en condiciones de llevar a cabo esa batalla.

En Twitter:

@AnaPOrdorica

Temas: