Sólo quedan dos

Por primera vez en México hay una mujer con posibilidades reales de convertirse en Presidenta de la República.

Ivonne Melgar

Ivonne Melgar

Retrovisor

La idea de un PRI casi imparable en su regreso a Los Pinos acabó con la pretensión del PAN de seleccionar sin prisas a su candidato presidencial.

Ya no habrá tiempo de jugar a que son siete aspirantes. El sacrificio entre los secretarios tendrá que adelantarse para sumar en una sola carta los apoyos del calderonismo.

Una vez que el titular del Trabajo, Javier Lozano, adelantó que abonaría su futuro con el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, inició la cuenta regresiva para que, motu proprio, el responsable federal de la Educación, Alonso Lujambio, tome la misma ruta.

Sin embargo, con  una leve ventaja a su favor en las encuestas, el titular de la SEP parece resistirse a esa tersa salida y declara que se mantiene en la batalla. Pero en los hechos, el calderonismo calienta motores en la certeza de que el cuadro más preparado para 2012 es Cordero, el hombre de las mayores confianzas personales, políticas, técnicas y operativas del Presidente.

Y si bien no repunta todavía en los sondeos de la militancia y la población en general, el secretario de Hacienda realiza un intenso proselitismo los fines de semana en el interior del país y se perfila listo para dedicarse de tiempo completo, cuando protagonice la única renuncia del gabinete.

Otros son los números que alimentan el optimismo de Cordero y los suyos. Parten de la premisa de que ninguno de los precandidatos blanquiazules tiene ahora ventajas significativas frente a Enrique Peña Nieto, Marcelo Ebrard y AMLO.

 Y es que los llamados amigos del titular de Hacienda, funcionarios, alcaldes y legisladores, confían en la ascendencia que tienen sobre la estructura del PAN.

Con la mirada puesta en lo sucedido hace seis años en beneficio del precandidato Calderón, los corderistas le apuestan a que esa ventaja será crucial a la hora de movilizar los votos de los panistas en una elección que ya comienzan a imaginar cerrada en torno a su candidato y la coordinadora de la bancada en San Lázaro, Josefina Vázquez Mota.   

Porque esa es la otra nueva realidad que, junto con la del carro completo priista del domingo, obliga a los hombres de Calderón a evitar el lujo de atomizar simpatías: por primera vez en México hay una mujer con posibilidades de convertirse en Presidenta, encarrilada en la tarea de entusiasmar a propios y extraños, colocándose ya en la delantera de los panistas, según documentan las encuestas.

Es la nueva realidad que modifica la disputa interna del PAN por los números, sí, pero sobre todo por las tendencias.

Porque, de acuerdo con el corte más actualizado, el de Mitofsky,  por encima de 33.4% de apoyo que la ex secretaria de Desarrollo Social tiene entre los simpatizantes azules, frente a 33 % del senador Santiago Creel, 7.6% de Lujambio, 7.5% de Cordero, 6.3% de Emilio González, 1.6% de Lozano y 1.4% del titular de la Sedesol, Heriberto Félix, lo relevante es la duplicación de simpatías que ella consiguió en un semestre, la caída paulatina de quien ahora ocupa el segundo sitio y la suma de tan sólo 18 puntos de los cuatro secretarios.

De modo que sin resignarse a que esta sea la tendencia definitiva, los principales promotores de Cordero, que también despachan en Los Pinos, comienzan a prepararse para vencer a la coordinadora de la bancada con el diagnóstico de que el PRI ya llegó a su tope en la intención de voto y de que hay avances en el proselitismo blanquiazul del secretario de Hacienda, mismos que aumentarán exponencialmente cuando se dedique de lleno a demostrar lo que en la casa presidencial dan por descontando: es un funcionario de resultados en el manejo de la crisis y en una recaudación fiscal sin precedentes, un operador político probado que nunca ha tenido espacios de confort.

Con esa expectativa, Cordero se presentará como un diseñador y ejecutor de políticas públicas eficientes, dispuesto a debatir desde ya con el puntero tricolor y cuenta los días para salir al ring.

No hay duda: son y serán dos los protagonistas de la recta final. Mas la incertidumbre ronda: ¿quedará en manos de la dirigencia del PAN el pacto de unas reglas democráticas o éste habrá de dirimirse en Los Pinos?

Hace 14 meses, en una comida sabatina con los suspirantes, Calderón ofreció piso parejo.  Tímidos, ellos agradecieron la promesa. Mucho han cambiado desde entonces.  Cordero no es más el prospecto que dudaba de sus posibilidades.

Y de repetirse la pregunta de Calderón de mayo de 2010 de si querían y creían poder disputar la Presidencia, el titular de Hacienda dirá que por supuesto que sí y que ya se le hace tarde para demostrarlo.

Josefina, que no es más la que muchos juraron aceptaría dócil los deseos de Los Pinos, defenderá sus números y sus aspiraciones, como lo hizo al rechazar la candidatura mexiquense.

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