Rescates a países y a instituciones financieras
- En los últimos tres años, diferentes gobiernos han tenido que apoyar a sus sistemas financieros para prevenir un daño mayor.
Una de las noticias más relevantes de la semana en materia económica es el debate en la Comunidad Europea sobre las condiciones del rescate a Grecia. La opinión pública ha mostrado que los países europeos apoyarán a Grecia, siempre y cuando se apruebe en ese país un paquete de austeridad.
La reflexión que me hago es si la amenaza es o no creíble. Mi opinión es que la evidencia respalda más la segunda hipótesis porque los países de la Comunidad tienen mucho que perder si no apoyan a Grecia.
Muestra de lo anterior es que en la semana me encontré con la noticia de que la Calificadora Moody´s puede reducir la calificación de algunos de los principales bancos franceses (BNP, Société Générale y Crédit Agricole) debido a que en sus inversiones mantienen montos importantes de deuda soberana de Grecia. Según la calificadora Fitch, los bancos alemanes tienen un problema similar.
En caso de haber un contagio externo a un sistema financiero, planteo la siguiente pregunta: ¿hay o no opción de rescatar al sistema financiero en una crisis? La historia nos muestra que no hay opción. Por esta razón, el incentivo está en prevenir un daño mayor causado por una crisis bancaria local.
Queda claro que en el contexto actual de Europa el rescate a países lleva implícito un rescate a instituciones de otros países. Con esto se prevé un efecto de contagio y que con ello resurjan las crisis en los sistemas financieros.
Ahora profundizemos en porqué no hay opción de rescatar al sistema financiero. En los últimos tres años diferentes gobiernos han tenido que apoyar a sus sistemas financieros para prevenir un daño mayor. Países como Inglaterra, Irlanda e Islandia, entre otros, han instrumentado esquemas con este fin.
Cuando se estudia evidencia de cómo se ha apoyado a los sistemas financieros a lo largo del último siglo y los costos que ha tenido para los gobiernos parece que de facto no existe la opción de no apoyar a las instituciones.
Pasando a países y costos, algunos ejemplos son: Brasil (1994, 13% del PIB), Chile (1981, 42% del PIB), Colombia (1998, 6% del PIB), Finlandia (1991, 12% del PIB), Japón (1997, 14% del PIB), Corea (1997, 31% del PIB), España (1977, 5% del PIB), Noruega (1991, 2.7% del PIB), Tanzania (1987, 10% del PIB) y Turquía (2000, 32% del PIB).
Entonces, suceden las crisis y se paga. ¿Cuál es la racionalidad en el actuar de los políticos? Los principales argumentos para justificar asumir los costos son similares en todos los países. Se dice que el costo para la economía de cerrar los principales bancos del sistema es mayor al costo fiscal del apoyo. También se utiliza el argumento de que para la economía es muy importante mantener en funcionamiento el sistema de pagos.
Estos argumentos para los políticos significa que es menos costoso gastar el dinero de los contribuyentes y resistir las críticas de adversarios políticos que tener manifestaciones de millones de gentes que perdieron sus ahorros o que no pueden hacer operaciones financieras.
En una crisis financiera en un mundo tan interconectado es muy importante entender el problema y tratar de encontrar una explicación de lo que realmente está pasando. En este caso lo visible es el apoyo a los países pero una de las verdaderas causas es no generar un problema de insolvencia en bancos de muchos países.
*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM
