La negra historia de la Marina Turística de Ixtapa
Privilegiada geográficamente, Ixtapa Zihuatanejo es presa de la polución. En tiempos de Salinas, 173 hectáreas fueron entregadas a Gabriel Ochoa.

Carlos Velázquez
Veranda
La situación que atraviesa la Marina Ixtapa es un ejemplo sobresaliente de cómo la corrupción, propiciada o tolerada por las autoridades, tiene el potencial de generar un problema a todo un destino.
En este caso a Ixtapa-Zihuatanejo, el Centro Integralmente Planeado (CIP) de Fonatur, cuya titular es Adriana Pérez Quesnel, que sufre los efectos de la contaminación del agua marina, debido a la ineptitud, por decir lo menos, de algunas autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
La historia parte del sexenio de Carlos Salinas, cuando Fonatur le entregó a Nacional Financiera 173 hectáreas donde se estableció la Marina Turística de Ixtapa, que llegó a las manos de un oscuro personaje, Gabriel Ochoa.
Ixtapa tiene una posición privilegiada para los aficionados al turismo náutico, pues es la única que opera entre Mazatlán y Acapulco; así es que muchos empresarios han atracado sus barcos allí.
En los últimos años, Ochoa no sólo dejó que la Marina se deteriorara al extremo, sino que, valiéndose de la situación irregular que él mismo provocó sobre la propiedad de los terrenos y slips, se dedicó a extorsionar a sus propietarios.
El descubrimiento de las irregularidades cometidas por Servicios Náuticos, la empresa de Ochoa que detenta la concesión de la Marina, derivó en demandas legales y en la petición hecha por un grupo de propietarios al titular de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez Jácome, para que le quite la concesión.
Mientras el destino en general enfrenta problemas, pues Ochoa dejó de invertir en las obras de mantenimiento que requería la Marina y miles de litros de aguas negras son vertidas libremente, para incorporarse después a las corrientes marinas.
Fonatur ha apoyado con su planta de tratamiento de aguas negras, pero el verdadero problemas es que la Marina nunca ha contado con una planta propia ni ha habido una autoridad que la obligue a tenerla.
Alejandro Hernández Cervantes, director general de Puertos de la SCT, le envió a Ochoa el pasado 12 abril un oficio en el que le daba diez días para resolver diversas observaciones hechas por personas de la Dirección de Obras Marítimas y Dragado.
Nada ocurrió y, en el camino, Ochoa fue arrestado el 4 de junio por un fraude inmobiliario que cometió en Baja California.
Mientras tanto, la SCT sigue sin actuar e, incluso, está en marcha el proceso para renovarle la concesión que está por vencerse; mientras que Fonatur no ha dado respuesta a la petición de que retome el mantenimiento, cuyo costo sería prorrateado entre los propietarios de la Marina Ixtapa.
Así es que uno de los espacios más importantes para el turismo náutico en México, no sólo está operando en pésimas condiciones, sino que sigue contaminando las aguas de la región.