Reflexiones sobre regulaciones para el sistema financiero
- Dentro de los nuevos estándares regulatorio que se han dado a conocer están las modificaciones al régimen de capitalización.
Los líderes del G-20 en sus reuniones de los últimos tres años han dado un mensaje claro: se tomarán acciones para eliminar las fallas en la regulación y supervisión que se dieron en los principales sistemas financieros del mundo. La consecuencia de esta visión es una mayor regulación y supervisión que incrementará los costos y reducirá el nivel de intermediación.
Dentro de los nuevos estándares regulatorios que se han dado a conocer están las modificaciones al régimen de capitalización, la adopción de nuevas regulaciones que limitan el apalancamiento de las instituciones y un nuevo estándar de liquidez.
Por ejemplo las modificaciones a la definición de capital son muy sensatas. La filosofía del nuevo acuerdo es que el capital sea “de verdad”. Se exige un mínimo de capital representado por aportaciones de accionistas y utilidades retenidas y se definen parámetros más estrictos para admitir deuda subordinada en el capital. Sin embargo otras no son tan sensatas.
En los últimos meses se han hecho declaraciones sobre medidas que se adoptarán y se han publicado algunos estudios donde se evalúan impactos.
Por ejemplo, hace unos días se publicó en Bloomberg un artículo sobre el apoyo de la Reserva Federal de Estados Unidos a la propuesta de un requerimiento de capital adicional de tres puntos porcentuales para los bancos más grandes.
Otro caso es una estimación de McKinsey de los requerimientos de financiamiento de largo plazo adicionales para los bancos europeos por el nuevo estándar de liquidez, que se ubican en 2.3 trillones de euros.
La reacción del CEO de JP Morgan a la primera propuesta no es favorable. Argumenta que este requerimiento les provocará una reducción de sus activos, ya que habrá actividades que con el capital adicional no serán rentables para bancos grandes pero sí para los demás.
Sobre la mayor emisión de deuda bancaria a largo plazo, en la nueva regla de solvencia de la Comunidad Europea para Aseguradoras hacen más caro invertir en deuda de largo plazo. Imaginemos el problema de inducir la oferta e inhibir la demanda.
Como ejemplo de los efectos de las nuevas reglas comento sobre la banca italiana, que tiene una operación preponderante de “banca tradicional” y su gobierno no ha apoyado a los principales bancos en la crisis. A pesar de ello, Mario Draghi, Gobernador del Banco de Italia, declaró que los bancos italianos deben prepararse para adecuar su base de capital y cumplir con Basilea III. Es decir, los bancos italianos retendrán una mayor proporción de sus utilidades o reducirán activos.
Nuestro sistema bancario cuenta con un nivel de capitalización elevado, de 16.9% a febrero de 2011, que es mayor al doble del mínimo regulatorio. Sin embargo, el nivel de financiamiento al sector privado es muy bajo (25% del PIB). Será importante en México lograr un equilibrio entre tener buenos estándares regulatorios pero no importar modelos que mantengan nuestro bajo nivel de financiamiento al sector privado.
En otros países hay opiniones sobre cómo el exceso de regulación va a reducir el crecimiento económico. Los reguladores deben estimar los impactos que en su país tendrá toda la regulación adicional. No es adoptar a ciegas.
Ante un contexto donde lo que va a prevalecer en algunos países es menor intermediación, el reto en México es cómo mantener buenas prácticas sin generar reglas que las inhiban. El costo para nuestra economía de una regulación que le ponga freno al crédito sería altísimo.
*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM
