Palabras vs. hechos
- Con un argumento de protección se limita en el DF la competencia y se merma la capacidad de crecimiento de la economía.
El martes 3 de mayo leí un artículo en Excelsior que tenía el siguiente encabezado: “Ebrard resalta las ventajas políticas que posee ante AMLO”. En el artículo se relata un evento en el que el jefe de Gobierno se presentó con estudiantes universitarios y les dijo “la principal diferencia con el tabasqueño es ser “incluyente” y trabajar también por los empresarios y la clase media”.
Entrando a las “Precampañas 2012” vamos a escuchar muchos argumentos para tratarnos de convencer que cada uno de los precandidatos es la mejor opción. Lo importante es que sepamos distinguir entre palabras y hechos, analicemos si hay congruencia y entendamos los efectos de sus acciones pasadas. Recordemos la sabiduría popular: “Un hecho vale más que mil palabras.”
La aseveración de Ebrard contrasta con acciones que tomó el mes pasado. En la página de internet del GDF hay un comunicado de fecha 4 de abril que dice: “Propone GDF blindar mercados públicos ante grandes cadenas comerciales”. Relata el comunicado que ante miles de locatarios en el Mercado de Jamaica dijo que ésta será la primera norma a escala nacional que proteja a los mercados populares frente a la competencia desleal que representan las grandes cadenas comerciales.
Un discurso muy diferente, pero ¿qué implicaciones tiene esta norma para los ciudadanos y para la economía?
Limita la instalación de nuevos puntos de venta a las cadenas comerciales, da una ventaja a los mercados públicos y pequeños comercios a través de no dejar entrar nuevos competidores todo en perjuicio de los consumidores. Es decir, la norma afecta a empresarios y a consumidores de todas las clases sociales.
¿Hay algo más? Si, hay efectos de impacto para el desempeño de la economía si este tipo de medidas se generalizan. Para evaluar qué nos puede pasar voy a presentar lo que le sucedió a Japón.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón entró en una etapa de crecimiento económico que los llevó a ser la segunda economía del mundo durante muchos años, hasta que perdieron ese lugar con China, en 2010.
Después de décadas de alto crecimiento, donde se preveía que llegarían a ser la economía más grande del mundo, en los 90 la dinámica se frenó. Un dato es que desde 1996 el nivel de vida en Japón no ha mejorado.
Japón tiene una economía dual: una parte muy productiva de clase mundial y otra de muy baja productividad. La parte muy productiva apoyó el crecimiento pero llegó un momento donde la parte poco productiva lo frenó.
El primer grupo de industrias incluyen acero, metalmecánica, electrónica, automotriz, autopartes y cómputo. Éstas tienen una productividad de igual a mucho mayor a la de Estados Unidos pero representan una proporción menor del empleo.
El segundo grupo de industrias incluyen al comercio, alimentos y construcción de vivienda, que tienen una productividad igual o menor a 50% de la de Estados Unidos y representan una mayor proporción del empleo.
Esta segunda categoría es poco competitiva por una serie de regulaciones que han limitado la competencia como restricciones al uso de suelo e impuestos. El efecto es que limitan la entrada, crean industrias ineficientes, sin escala, fragmentadas y de baja productividad. Sin competencia ésta parte de la economía no crecerá.
En resumen, con un argumento de protección se limita en el DF la competencia y se merma la capacidad de crecimiento de la economía. El costo social es alto y va en la dirección opuesta de lo que el país necesita: medidas que mejoren la tasa de crecimiento de nuestra economía.
*Director general del FUNDEF
y profesor del ITAM
