Más sobre liderazgo
- Ojalá que en los negocios de estructura familiar de segunda o más generaciones también haya el renacimiento del líder.

Salo Grabinsky
Del verbo emprender
Continúo con reflexiones sacadas de libros y artículos que creo son vigentes a la fecha.
El liderazgo es amoral, no tiene una inclinación ideológica , religiosa, étnica o patriótica, ni se enseña en ninguna escuela, aunque hay centros formativos que te dan ciertos instrumentos para pulir y afinar las dotes de los que pueden (potencialmente) llegar a ser líderes. Hay personas de vida ejemplar y sangrientos carniceros genocidas, personas muy devotas de una religión y ateos convencidos, hombres y mujeres, buenos y malos, pero piensen ustedes algunos ejemplos lógicos, esos líderes convencieron a grupos de personas o a poblaciones a que los siguieran ciegamente y, ese poderoso instrumento que es el convencimiento masivo mueve montañas y hace cambios espectaculares desde una familia o pequeña empresa hasta el mundo entero, fomentando el crecimiento social, educativo y económico o generando masacres y guerras fratricidas y destrucción masiva.
Por lo anterior, el concepto de líder no debe ser rebajado o subestimado ya que es muy potente. Además, viendo el mundo en la actualidad hay pocos estadistas, gobernantes o jefes religiosos, de instituciones sociales o empresas que sean verdaderamente líderes de acuerdo con las definiciones antes planteadas. Esto es notorio en el siglo XXI donde, con contadas excepciones, los ejecutivos de grandes empresas, gobernadores y funcionarios públicos y ministros de cualquier culto no se destacan por su liderazgo y poder de convencimiento sino más bien son profesionistas, algunos bien preparados, y otros menos, para ejercer sus labores, pero no para encender el entusiasmo (o el terror) entre sus subordinados. Tal vez son las famosas redes sociales que han crecido exponencialmente en su influencia y que permiten el surgimiento de miles de minihéroes a través de Facebook o Twitter. Antes se hablaba de personas que lograban sus 15 minutos de fama en la vida, pero en la actualidad son más bien los 140 caracteres de un Twitter demostrando lo efímero y olvidable del mundo posmoderno.
No me malinterpreten, creo que hay miles de líderes en potencia entre los centenares de millones que se manejan en Facebook y lo mismo con los chateos instantáneos. Pero tengo mis grandes dudas que sus frases o comentarios perduren en la red, aunque puedo estar equivocado. Tal vez el liderazgo en el siglo XXI se va a demostrar de otras formas muy distintas al pasado y el mundo será mejor por el espectacular progreso tecnológico.
Ojalá en los negocios de estructura familiar de segunda o más generaciones, también haya el renacimiento del liderazgo, obstinación y férrea fuerza de voluntad que impulsaron al fundador(es) a sacar adelante su proyecto, pese a todas las adversidades. No es sano que los sucesores se manejen en sus zonas de confort tanto en lo familiar y en el negocio como en lo educativo y patrimonial, porque las turbulencias y grandes cambios que se están viviendo se van a agudizar y se requiere de su capacidad, don de mando y por supuesto, de sus dotes de líder para continuar la obra.
Sigue habiendo líderes empresariales como Steve Jobs de Apple, Warren Buffet y varios mexicanos y latinoamericanos. Estoy seguro que hay jóvenes formándose para tomar puestos de liderazgo en muchas áreas de la sociedad, pero hay que buscarlos y desarrollar su potencial al máximo. No abundan por lo pronto, pero yo soy optimista y estoy seguro que los tendremos.
La próximas semanas nos dedicaremos a ver los estilos e influencias de liderazgo aplicándolos a las empresas familiares
(Continuará)