La familia y la prensa

- Ecuador es una nación donde la gente teme que se cambien las leyes.

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

Acabo de regresar de América del Sur, de la bella ciudad de Quito, con sus imponentes montañas, un espectacular Centro Histórico, gente amable y mucho interés en el tema de las empresas familiares. Ecuador es un país donde hay una constante efervescencia política, derivada de un gobierno fuera de lo común, una prensa escrita y varios medios de comunicación decididos a ser independientes aun a costos muy altos tanto económicos como penales.

Digo que el gobierno es diferente ya que, aunque el presidente Rafael Correa siga la línea de otros regímenes como los de Venezuela, Bolivia y Nicaragua, la gente con la que platicamos en nuestra breve estancia reconoce que se han hecho obras sociales, remozado de manera muy atractiva zonas del centro, reduciendo en algo la desigualdad tan típica de nuestros países. Dicho esto, muchos ven un grave peligro en que el gobierno cambie las leyes, proponga plebiscitos y consultas populares sin claridad y afiance su poder de manera poco democrática. Pero eso no es lo que quiero tratar sino un problema “familiar” y del efecto en los medios de comunicación.

Resulta que el presidente Correa tiene un hermano “incómodo” que se ha destacado por negocios con el gobierno y ha criticado públicamente a su pariente. Los medios han planteado la posibilidad de un “conflicto de intereses” en esas acciones, inclusive dentro del mismo régimen, ya que un ministro de la función pública cuestionó unos contratos del hermano y éstos se cancelaron. El tema es que ese ministro llamó al susodicho “Caín” en clara referencia a la primera empresa familiar bíblica. Enfurecido el hermano, lo demandó por difamación y esto ha causado revuelo en el país. Al preguntarle al presidente por qué no denunciaba a su fratello por andar en malos pasos, la respuesta que dio y que la prensa transcribió a ocho columnas regocijada por el feudo familiar fue “por respeto y no querer causarle penas a mi anciana madre”.

Esto no acaba ahí. El señor presidente es, a todas luces muy carismático y el ridículo y contraproducente secuestro e intento de golpe de Estado que sufrió el año pasado por parte de unos policías enfurecidos  ha aumentado su simpatía y popularidad y que muy inteligentemente ha aprovechado hasta la fecha.

La prensa lo ha criticado por varios asuntos y el gobernante no se quedó quieto, ya que en estos últimos días demandó a los editores de un periódico de oposición por difamación, pidiendo una multa de 80 millones de dólares y varios años de cárcel a los editores. Me informan que ya había tratado de ejercer acciones similares en el pasado que no llegaron a nada, pero el golpe mediático ya se dio y hay que esperar sus efectos. Mi opinión es que va a polarizar más al país y eso no es bueno.

Para terminar con estos episodios, salió el presidente en la televisión como un amante padre en una ceremonia escolar donde a su hija la hicieron abanderada de su escuela por su alto promedio. En su discurso a los niños y maestros, el padre mostró sus sentimientos, derramó lagrimas de alegría y cariño a su linda niña. Este acto que, para muchos debería ser privado fue transmitido por la televisión (no sé si estatal o privada) y seguro desató todo tipo de reacciones. Total, que la familia Correa y los medios de comunicación tienen una relación bastante caliente que demuestra tanto sus personalidades como  el ambiente que priva en ese gran país. A ver qué pasa.

Eso sí, visiten Ecuador, conozcan la incomparable iglesia de la Compañía de Jesús y el museo del pintor Guayasamin, en Quito y el resto del país.

*gzsalo@gmail.com

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