Dinastías
- Se puede estar de acuerdo o no con la aristocracia y sus prebendas, pero varios reyes han sido líderes de sus pueblos en épocas difíciles.

Salo Grabinsky
Del verbo emprender
Cuando se habla de dinastías uno pensaría en los Borbones, la casa de Windsor o los emperadores en China y Japón, o sea la realeza que aún impera en muchos países, aunque casi desprovista de poder real, más bien como un símbolo patrio como la bandera, el himno y otros elementos que definen a un pueblo. Se puede estar de acuerdo o no con la aristocracia y sus prebendas, pero varios reyes han sido líderes de sus pueblos en épocas difíciles. Como ejemplo tenemos la película de El discurso del Rey que demuestra el poder de la palabra del monarca inglés al hablar en septiembre de 1939 declarando la guerra a los nazis. Otro caso fue la valerosa actitud del rey Juan Carlos II en España ante el connato de golpe de estado fascista, que fue rechazado, lo que salvó a España de una peligrosísima regresión.
Hay dinastías en todo tipo de actividades, en grupos familiares centenarios como los Ford, Rockefeller, Rothschild y en varias grandes empresas mexicanas. No es fácil darles continuidad manteniendo al mismo tiempo un proyecto común y la armonía entre los descendientes, pero como lo he planteado infinidad de veces, es lograble con mucha comunicación, reglas claras y aceptadas por todos y estructuras flexibles.
Lo que me indigna son las que yo llamaría “dinastías inmorales y autocráticas” impuestas por dictadores sólo a base del terror y el poder. Desgraciadamente abundan los ejemplos: Somoza, Trujillo, Duvalier y Castro son ejemplos de este continente, Saddam, Hussein, Mubarak y ahora Gadhafi son sátrapas que se apoderaron de sus países dizque para salvarlos de la tiranía y ellos se convirtieron en los peores ejemplos de corrupción. Eso no es todo, ya que estos dictadores tenían preparados a sus juniors para que, al morir, sus hijos solaparan sus acciones y robos, sin castigarlos. En el caso de Irak, ha habido fuertes críticas al gobierno norteamericano por la sangrienta invasión para derrocar a Hussein, con un inconfundible olor a petróleo, pero es un hecho que los hijos de Saddam eran sanguinarios y arrogantes, muy parecidos al presunto heredero de Gadhafi. Sus actos han causado terror y ellos han terminado asesinados o en el exilio, con sus bienes congelados.
Las dinastías también han contribuido a la sociedad de muchas formas: filantropía, apoyo a la investigación médica, museos y las ideas políticas. En México podemos hablar de los Cárdenas, con el general Cárdenas, su hijo Cuauhtémoc y nieto Lázaro que han apoyado el pluralismo democrático actual. Ser miembro de una familia prominente es un reto y su actuación en público está bajo la lupa de los medios. Las dinastías deben tener un código de conducta interno y ante la sociedad que les permita sobrevivir.
En las empresas familiares la continuidad y supervivencia del grupo son frágiles y deben ser cuidadas permanentemente. Los miembros de una dinastía tienen una responsabilidad en mantener la posición de respeto y prestigio de sus antecesores y no todos lo hacen. Por ejemplo la joven Paris Hilton, de la dinastía hotelera del mismo nombre, se ha hecho famosa por sus escándalos y adicciones. Pero manejadas con visión común son causa de orgullo y fuentes de riqueza y empleo para la comunidad. Es claro que se requiere la atención y el esfuerzo de todos, pero muchos negocios familiares lo pueden lograr si se aseguran de llegar a acuerdos internos y una planeación a largo plazo. Nos interesa conservarlas y fortalecerlas porque desde su fundador, han contribuido a su comunidad y deben seguir creciendo sanamente.