Japón y la incertidumbre
Aunque recientemente fueron desbancados por China, los productos fabricados en ese país eran los más solicitados y vendidos en todas partes.

Salo Grabinsky
Del verbo emprender
Dejando un lado, por el momento, la enorme pérdida humana que el binomio terremoto-tsunami dejó en Japón, los daños en la tercera potencia económica mundial van a repercutir en la vida de todos los que, directa o indirectamente tienen lazos de comercio exterior o inversiones japonesas. Aunque recientemente fueron desbancados por China, los productos fabricados en ese país eran los más solicitados y vendidos en todas partes. Sony, Toyota, Nikon y muchas otras marcas son ampliamente conocidas y hace décadas que sus productos son de alta calidad y tecnología.
Desde mediados de los años 90 Japón ha estado sumido en una recesión debido a una burbuja inmobiliaria parecida a la norteamericana, cuando los bancos se quedaron con hipotecas de oficinas y otros bienes raíces impagables y requirieron que el banco central (como lo está haciendo hoy de nuevo) inyectara cientos de miles de millones de dólares para salvar al país del colapso.
Las empresas japonesas invirtieron grandes sumas en montar fábricas en todo el mundo, especialmente en China, por lo que una gran parte de su producción ya se genera fuera del país, aunque sus corporativos y generación de tecnologías están centralizados.
Japón es uno de los mayores acreedores de Estados Unidos, con enormes reservas en dólares que, en caso de necesidad extrema puede usar. El yen, está revaluado, lo que afecta las exportaciones impulsando la compra de productos importados.
Para nosotros hay varias áreas de incertidumbre, que debemos cuidar:
a. Si dependemos de importaciones de productos japoneses, manufacturados en ese país y no por subsidiarias, debemos asegurarnos que haya suministros estables y a tiempo. Lo mismo en el caso de partes, refacciones o subproductos para maquinaria y equipos.
b. Los exportadores deben medir el grado de debilidad de ese mercado a corto y mediano plazos el que, aunque por, otro lado, puede requerir de más insumos básicos en esta crisis.
c. Las explosiones en las plantas nucleares japonesas y el heroico esfuerzo de los técnicos por reducir sus efectos son otro asunto que provoca incertidumbre mundial. En primer lugar el no saber cuales serán los efectos de la radiación en sus pobladores, luego en otras regiones y países cercanos y tal vez a escala global. Ya hay medidas radicales de cierres temporales de plantas nucleares en Europa y está vigente el temor de la seguridad y mantenimiento de estas plantas en caso de un terremoto o huracán de gran magnitud. Para Japón, con Hiroshima y Nagasaki en la memoria, este asunto adquiere una relevancia especial.
No olvidemos que países como Francia obtienen la mayor parte de su energía eléctrica de plantas nucleares y, es un activo promotor de esta tecnología en países subdesarrollados y muchas veces poco confiables en lo político.
Los emprendedores en México tenemos una doble tarea: por un lado analizar claramente los distintos escenarios en que esta tragedia nos pueda afectar en productos y mercados, así como los suministros de refacciones para equipos, transportes y artículos de todo tipo y tomar medidas preventivas. Por otro lado, cada crisis nos depara una posible oportunidad. El pueblo y gobierno japoneses están en desgracia y hay que ayudar en primer lugar, pero luego ver qué requieren para su reconstrucción y restablecimiento a la normalidad y, si lo tenemos, ofrecérselo con las mejores condiciones posibles.
Por lo pronto, hay temor e incertidumbre mundiales bien fundadas y hay que ser sensatos en nuestras decisiones al respecto.