El hombre que ama los negocios

- Warren Buffett y un socio han comprado un muchas compañías.

- Los accionistas iniciales que invirtieron en su fondo de inversión, llamado Berkshire Hathaway, son ahora multimillonarios.

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

Muchos de ustedes, amigos lectores habrán oído de la famosa lista de los multi-billonarios que publica la revista Forbes anualmente. Sabemos que el señor Carlos Slim, mexicano que está peleando los primeros tres lugares dependiendo del año con Bill Gates, fundador  de Microsoft y con Warren Buffett. Este último es menos notorio a nivel de publicidad pero definitivamente es un personaje interesante. Un artículo reciente de la revista Vanity Fair nos habla de él.

Empecemos porque Buffett tiene 80 años, es graduado en la Universidad de Columbia en Nueva York, donde estudió la teoría del “valor intrínseco” de las acciones con los profesores Graham y Dodd, cuyo libro es básico para valuar empresas. Con un socio abogado también oriundo de la pequeña ciudad de Omaha, Nebraska, en Estados Unidos, han comprado un impresionante número de compañías de los más distintos giros, además de poseer importantes partes accionarias en otras. Los accionistas iniciales que invirtieron en su fondo de inversión llamado Berkshire Hathaway (nombre de una empresa textil quebrada  que compró hace 40 años) son ahora multimillonarios y reverencian a Buffett como una especie de “gurú” de una secta religiosa que acude en peregrinación a Omaha para su asamblea anual. Buffett tiene muchas características que lo diferencian de otros grandes empresarios y que vale la pena enumerar:

a.- Vive en la misma casa modesta que compró hace cuarenta años  y maneja su propio coche viejo. Su oficina es austera y la misma por décadas y tiene muy poca gente empleada

b.-  Donará casi toda su fortuna a la filantropía, sobre todo en la Fundación Bill y Melinda Gates. Estamos hablando de decenas de miles de millones de dólares.

c.- Propugna porque los más ricos paguen proporcionalmente más impuestos que los pobres, lo cual no cae muy bien con sus mismos inversionistas, pero él lo considera justo. Ha sido miembro del partido demócrata por décadas.

d.- Warren Buffett ama el analizar, comprar  y hacer negocios en diferentes sectores, no en ganar dinero. Deja en paz a los antiguos dueños y ejecutivos para que manejen sus empresas como lo crean conveniente, obviamente con reportes y controles y, en ciertos casos muy aislados, manda a su gente a corregir y quitar decentemente a ejecutivos ineficientes.

e.- A sus hijos los impulsa en sus distintas actividades pero no como sucesores en la operación de Berkshire Hathaway. Van a estar en su Consejo de Administración.  

f.- Toma decisiones a una velocidad vertiginosa. Se habla de muchos dueños de empresas que han llegado a vendérselas, con sesudos análisis y voluminosos papeles. Buffett tiene fama de que resuelve en pláticas de no más de media hora. Como dice mi anuncio favorito: Sí o No, pero YA! No es  impulsivo sino su innegable inteligencia, visión y conocimiento financiero le permiten tomar decisiones rápidas.

No duden que ha hecho estudios financieros previos pero su “colmillo” lo guía y el porcentaje de aciertos es impresionante.

Hay un problema mayor: Su edad avanzada y  a pesar de estar sano y  lúcido en la toma de decisiones, el proceso de sucesión en este fondo es bastante complejo. Hay gente muy capaz y de toda su confianza pero un fenómeno como Buffett es irrepetible y la posibilidad de que en el futuro esa combinación de sagacidad, toma de riesgos y confianza absoluta de sus accionistas perdure es remota.

¿Qué pasará? Esto representa una incógnita pero el ejemplo personal de Warren Buffett un emprendedor fuera de serie, que jamás perdió sus raíces y código de conducta, es digno de seguirse.

gzsalo@gmail.com

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