Las reglas en las Pymes familiares (Fin de serie)
- La gran dificultad de estas compañías es que por ser familiares han sido manejadas de forma paternalista, y las únicas reglas son las del fundador.

Salo Grabinsky
Del verbo emprender
Para qué decirles que hay broncas por todas partes. Ya lo traté en artículos anteriores y seguiré opinando en el futuro como se vaya aclarando todo.
Quiero plantearles un asunto que, por su importancia para el país y su estabilidad social y económica no puede dejarse sin resolver. Me refiero a que hay decenas de miles de pequeñas y medianas empresas en México (ver las definiciones de Economía o INEGI ) y la casi totalidad de ellas son de estructura familiar.
Están en todas partes y son de todos los giros, emplean personal de nivel medio y crean riqueza. Ya totalmente integradas, al sistema hacendario y fiscal del país y es el anhelo de las autoridades, Cámaras , los mismos dueños, familiares y empleados en que sobrevivan, crezcan sanamente y, claro está, de muchas micro empresas para lograr pasar niveles de subsistencia y ser negocios formados. Hay, sin embargo un Gran Obstáculo para las Pymes: Por ser familiares de primera o hasta segunda generación (algunas más antiguas, pero son muy pocas), han sido manejadas de manera paternalista, patriarcal y las únicas reglas las dictó el fundador y nadie puede desobedecerlas, a menos que quiera perder todo.
Esta ausencia de reglas es muy peligrosa, ya que la ambigüedad o falta de comunicación con que se presentan en las empresas provoca un gran problema ya que todos jalan por su lado y hay discrepancias y conflictos. Peor aún, al retirarse el fundador todo queda a la deriva y ese vacío de poder puede terminar con la familia, empresa y patrimonio.
Los asesores de empresas familiares nos hemos dedicado a ayudar a empresas familiares más grandes a profesionalizarse. Los micro negocios tienen que sobrevivir primero y están tal vez poco preparados para aceptar reglas, ya que viven al día. Esto deja al segmento del mercado de las Pymes bastante desprotegido y, francamente me tiene nervioso por las inmensas repercusiones que tendrían el que desaparecieran miles de negocios por falta de reglas, políticas y directrices claras y aterrizadas.
Hay esfuerzos aislados muy loables. Su servidor ha dado cientos de seminarios en todas partes advirtiéndoles que “el lobo ya está dentro de su empresa familiar”, pero este es un esfuerzo mayúsculo y no tengo la capacidad para atender personalmente a las Pymes que lo deseen. Hay que sensibilizarlas primero, hacerlas que lean, se capaciten y acepten, sobre todo los dueños, su fragilidad actual que sólo va a empeorar cuando ya entren otros miembros o la competencia se agudice aún más.
No hay duda que muchos negocios familiares sienten que “algo les duele”. Me han hablado infinidad de veces para plantearme sus inquietudes y, peor tantito, darme ejemplos de conflictos con hermanos, hijos, parientes que pudieron ser prevenidos y ahora son de difícil solución. En esa última etapa ya no se les puede apoyar y los abogados y familiares más vivales ganan.
En vista de este problema creo indispensable que las instancias públicas federales, estatales y muchas grandes empresas que tienen proveedores o clientes en estas condiciones hagan un proyecto masivo para enfrentar este asunto mayor. No sólo es darles financiamiento, capacitación administrativa y de producción y organizarlos internamente sino que las cabezas de cada Pyme deben tener las reglas muy claras y que sus familiares sepan a qué atenerse. Personalmente estoy muy adelantado con un proyecto que posteriormente daré a conocer, pero el tamaño del problema rebasa a una sola instancia y debe ser tomado en cuenta por todos los involucrados.