Dos países distintos. Fin de serie

- El caso de Venezuela se vuelve cada vez más complicado. Hay alta inflación y devaluaciones continuas, la delincuencia crece; las opciones se cierran gradualmente a aquellos que generan empleos.

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

Si regresamos a México, la situación de inseguridad no es nueva. La ola de terrorismo y secuestros en  los años 70, aunada al populismo  causó devaluaciones y desconcierto. La crisis petrolera en Oriente Medio nos benefició, pero fue un arma de muchos filos. Por una parte se creció en inversiones y entraron gran cantidad de divisas, pero por otro lado se malgastó  y sobre todo, el gobierno y sus empresarios recurrieron a préstamos en dólares, lo que provocó un “problema de caja” y una crisis mayor durante las décadas siguientes. Gastamos mucho más de lo que ingresamos. En los años 90, vuelve un problema de confianza y poca previsión financiera, y nos ataca de nuevo y sin reservas de moneda fuerte, la  especulación y una recesión corta pero muy profunda de la que salimos con la  ayuda del presidente Clinton. De ahí hasta la fecha debemos reconocer que las finanzas públicas de los últimos tres regímenes, han sido fortalecidas y sin especulaciones o populismo y con bases reales. Hay corrupción, poca recaudación fiscal, ambulantaje y delincuencia lavando dinero, pero los hechos hablan, hasta la fecha.

Haití es un país que, por desgracia, ha tenido desde calamidades naturales como el  terremoto del año pasado, inundaciones, epidemias y una serie de dictadores sanguinarios (los Duvalier por ejemplo) desde el siglo XIX, aunados a una población en extrema pobreza y sin educación para sobrevivir. Las crisis son constantes y requieren de ayuda externa en forma de donaciones de lo más indispensable. Ahora está inmersa en una pugna electoral que nadie sabe como acabará. No se ve salida sencilla para sus males, excepto la educación, manejo correcto de las finanzas públicas  y programas de apoyo a micro-empresas de subsistencia. ¿Qué hace Duvalier hijo en Haití?

El caso de Venezuela se vuelve cada vez más complicado. Hay alta inflación y devaluaciones continuas, la delincuencia e inseguridad crecen  y aunque todavía hay cierta libertad de expresión y de mercado, las opciones se cierran cada vez más a aquellos que generan empleos por la posibilidad real de ser expropiados. La oposición aumenta en cada elección pero el gobierno controla las finanzas y utiliza fondos del petróleo para apoyos a otras naciones  para buscar la reelección indefinida del presidente Chávez a como dé lugar. Se compran conciencias pero no hay un plan de desarrollo económico y de micro-empresas y el aparato gubernamental crece desaforadamente con poca eficiencia. Si el plan del gobierno bolivariano es el de perpetuarse a como dé lugar en el poder, su proyecto debe ser ratificado en elecciones libres y democráticas. Todo indica que se están usando métodos legislativos unilaterales para darle al señor Chávez un poder absoluto como si el país estuviese en guerra. El pueblo venezolano está dividido y polarizado y el país está en crisis tanto económica (los ingresos petroleros ya no alcanzan para todos los países  que apoyaba) y la situación económica interna se complica más con problemas energéticos, de industria y agricultura.

Otros países con problemas internos son Honduras, Nicaragua, Bolivia. Colombia mejora pero con delincuencia y narco terrorismo. Y volvemos a nuestro país para hacer las siguientes reflexiones ¿Qué camino debemos seguir nosotros para ser un país viable y más justo? ¿Qué nos ofrecerán los distintos partidos y candidatos en cuanto a manejo económico del país, y cuáles son sus principales diferencias? Hay que estar atento.

*gzsalo@gmail.com

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