Países en crisis: El Oriente Medio Segunda Parte
- No hay duda que esta ola violenta puede expandirse a todo el mundo árabe y musulmán con resultados impredecibles.

Salo Grabinsky
Del verbo emprender
Yo lo llamaría el “síndrome de Porfirio Díaz” para ejemplificar lo que está pasando en algunos países del norte de África y en el mundo árabe en general. Todos sabemos por el reciente Centenario de la Revolución, que ésta pudo haber sido evitada o, por lo menos, reducida a pequeñas rebeliones aisladas si no fuera por la rigidez y terquedad del presidente Díaz. Si él hubiese cumplido su promesa de no reelegirse una vez más en 1910 y llevado a cabo reformas indispensables a las condiciones paupérrimas de la gran mayoría de la población, mientras que el país se modernizaba a grandes pasos, otro gallo hubiese cantado. Por lo menos todas las ciudades y pueblos del país tendrían una calle a nombre de don Porfirio y no de Madero, Carranza y otros héroes.
Pues bien este fenómeno de testarudez está pasando ya en Túnez, Egipto, Yemen y con un poco de viento en contra, el incendio se propagará a países críticos para el mundo, como Arabia Saudita, Kuwait, Jordania, Siria y el golpeado Líbano entre muchos otros.
El aumento del costo de alimentos y otros insumos fue una chispa que encendió las manifestaciones. El presidente de Túnez huyó y hay un gobierno interino, pero aún hay descontento. El problema en Egipto es mucho mayor. Hosni Mubarak llevaba 31 años en el poder y aunque mantuvo la paz y mejoró el nivel de vida de los egipcios en un principio, no se puede decir que haya sido democrático, por usar la ley de emergencia y aplastando a la disidencia. Al no tener petróleo su situación se complica. Finalmente, a sus 82 años no se ve lógico que pueda (o lo dejen) reelegirse y aunque quiere impulsar a su hijo Gamal, es difícil que lo logre.
No hay duda que esta ola violenta puede expandirse a todo el mundo árabe y musulmán con resultados impredecibles. Un hecho real es que desde su independencia de las potencias europeas los procesos democráticos, derechos humanos y libertades no han existido jamás en estos países y ya sea reyes, emiratos o presidentes vitalicios, esos pueblos no conocen el aún deficiente pero mucho más justo proceso electoral y legislativo occidental. Muchos analistas se muestran preocupados por el crecimiento de un movimiento islámico fundamentalista y obviamente rígido basado en la “Sharia” o ley musulmana. Hay ejemplos actuales en países como Irán, Afganistán con los talibanes y en otras regiones. Es decir, el remedio puede ser peor que la enfermedad y las revoluciones por causas válidas sean radicalizadas y entrar a un extremo no deseable.
Si a este proceso violento le metemos el ingrediente energético , ya que en el Oriente Medio están las mayores reservas de crudo y los gobiernos se vuelven cada vez más vulnerables, los países de Europa y Asia, además de Estados Unidos tienen un gran dilema, porque esa dependencia ya les costó mucho en el pasado y tienen en la actualidad más de 20 millones de inmigrantes islámicos viviendo y casi todos huyeron de la pobreza y la falta de libertades de sus gobiernos, entre ellos algunos fundamentalistas radicales.
El caso de Israel es, de nuevo, crítico, ya que ambos gobiernos están buscando terminar con el eterno proceso de paz, con la creación de dos Estados, uno palestino y el otro israelí y si estos problemas van a desestabilizarlo, el problema se agudiza y se tornaría inmanejable.
De nuevo pregunto :¿Estamos tan mal (con la excepción de la inseguridad y la delincuencia ) como estos países? Nuestra deficiente democracia requiere reformas pero se pueden y deben hacer en paz y libertad. La alternativa a este proceso es terrible.