El cisne negro
Con una estrategia de estreno que es toda una jugada maestra, 20th Century Fox México "calentó" muy bien a los aficionados al cine que desde hace dos semanas no hablan más que de El cisne negro Black Swan, la esperadísima película de Darren Aronofsky que, ahora sí, ...
Con una estrategia de estreno que es toda una jugada maestra, 20th Century Fox México "calentó" muy bien a los aficionados al cine que desde hace dos semanas no hablan más que de El cisne negro (Black Swan), la esperadísima película de Darren Aronofsky que, ahora sí, llega en forma masiva a cines de todo el país.
Claro que las expectativas en torno a la cinta están bien reforzadas por su abultada trayectoria de nominaciones, reconocimientos, críticas positivas, números en las taquillas y premios; todo se conjunta para convertirla en una de las películas más destacadas de los últimos años.
Tras el éxito de El luchador (The wrestler), con la que en el 2008 resucitó la carrera del otrora galán Mickey Rourke, en una historia particularmente parecida a su propia vida, Aronofsky dirige ahora El cisne negro, película que él mismo califica como "hermana" de El luchador y que también tiene mucho de Requiem por un sueño. Es interesante analizar el trabajo previo de un realizador para la lectura que se haga de su siguiente película y, en este caso, se puede decir que la cinta protagonizada por Rourke abonó el terreno paraEl cisne negro, en la que Aronofsky construye un personaje que guarda ciertas semejanzas con Randy El Carnero de El luchador. No cabe duda que gran parte de la película descansa sobre los hombros (y las piernas) de Natalie Portman, que alcanza niveles de maestría en su interpretación, pero el realizador imprime un ritmo y una tensión que nunca cede en la narración y que convierten a El cisne negro en una verdadera obra maestra, la película mejor lograda de Darren Aronofsky hasta la fecha, que se mantiene conectada con el público de principio a fin.
Nina (Portman) es una bailarina en una compañía de ballet de Nueva York que, desde su infancia, vive solamente dedicada a la danza clásica y su afán de perfección en esta disciplina es una obsesión que comparte con su posesiva mamá excelente selección para el personaje de la actriz Barbara Hershey que alguna vez también bailó en forma estelar. No vayan a pensar que es la clásica historia de la madre frustrada que quiere realizar sus sueños a través de su hija, no. Aronofsky ya nos tiene acostumbrados a una temática recurrente en sus historias: la obsesión enfermiza como en Pi El orden del caos, Requiem por un sueño, La fuente de la vida y la propia El luchador y en El cisne negro la desarrolla en forma implacable.
Nina es elegida para el personaje principal de una vanguardista puesta en escena de El Lago de los Cisnes de Tchaikovsky, pero se enfrenta al obstáculo de no lograr ni el estilo ni el carácter ni la sensualidad necesarios para encarnar a El cisne negro. Ante esa limitación empieza a ser brutalmente presionada por el coreógrafo y por su madre, pero sobre todo por ella misma. Así, Nina se interna en un viaje sin regreso a un infierno que se levanta inevitablemente en torno suyo.
En esto radica la magia del trabajo interpretativo de Natalie Portman que logra el mejor momento de su carrera al manejar esa belleza dulce e inocente que la caracteriza para dar vida al cisne blanco y que en un notable reto actoral que debe haberle costado muchas lágrimas y dolor se interna en pesadillas y laberintos que alimenten y permitan surgir al cisne negro que trae dentro.
Del cuadrilátero de El luchador, Aronofsky pasa al escenario del ballet desarrollando con habilidad el desmoronamiento sicológico de su protagonista que se ve acosada por sueños, alucinaciones y miedos. A pesar de girar en torno a la exploración de un solo personaje, la película sobresale por la habilidad de Aronofsky para construir los personajes que integran el reparto como Vincent Cassel como el calculador y lascivo coreógrafo, Mila Kunis como la temible rival que Nina tiene que enfrentar, Winona Ryder en el rol de una bailarina "veterana" que es desechada por el coreógrafo y sobre todo destaca Barbara Hershey con su aspecto desgastado y decadente, ya ni sombra de la guapa joven de la época hippie.
El giro final admite muchas interpretaciones, todas en torno a los caprichosos caminos en la búsqueda de la perfección.
Muy recomendable, 10/10.
