Falaz arzobispo…

David Romo Guillén duerme desde ayer en el Reclusorio Oriente, en espera de juicio

Acusado con otros cinco miembros de la banda de El Aztlán, del secuestro de al menos dos personas de la tercera edad, el autoproclamado arzobispo de la (inexistente) Iglesia de la Santa Muerte, David Romo Guillén, duerme desde ayer en el Reclusorio Oriente, en espera de juicio… y como evidencia viviente de los sólidos vínculos y las relaciones de interés existentes entre algunas sectas y el crimen organizado.

Romo Guillén no es, ni con mucho, un personaje desconocido para las autoridades mexicanas, y menos para la Secretaría de Gobernación del ahora desplazado Francisco Blake Mora, cuya Dirección General de Asuntos Religiosos otorgó, en 2003, registro como asociación religiosa a la Iglesia Tradicional Mexicana-Estadunidense Misioneros del Sagrado Corazón y San Felipe de Jesús, para lo cual hizo uso —presuntamente de manera ilegal— de estatutos y cuerpo de doctrina idénticos a los de un credo de corte lefebvriano o de católicos tradicionalistas.

Esa fue la “iglesia” en la cual se escudó el ahora presunto plagiario para difundir y consolidar en el país el culto a la Santa Muerte… y este acto, la promoción de la referida creencia, la causa por la cual dos años después, el 20 de mayo de 2005, la Segob canceló el registro (“…porque al entregar sus estatutos nunca mencionaron que su culto sería a la Santa Muerte…”) y, en consecuencia, le privó de todo reconocimiento y  personalidad jurídica, aunque no de la posibilidad de seguir promoviendo el referido culto. 

Otorgamiento y cancelación del registro de la denominada Iglesia Tradicional Mexicana-Estadunidense, vale destacar, se dieron en el foxismo, durante el ejercicio de Santiago Creel como secretario de Gobernación, para ser más exactos, por lo que, en adelante, podríamos decir, David Romo Guillén promocionó de manera falaz un culto religioso desde una entidad carente de reconocimiento, así como de registro oficial.

Desde ayer, pues, conforme a su propio dicho —contenido en un comunicado difundido el 10 de enero— el autoproclamado arzobispo podrá abocarse a expandir la fe en la Santa Muerte, a crear una gran familia en los penales puesto que, refiere, “veo (en mi aprehensión) una oportunidad de juntar a los hijos especiales de la Santa y con ellos formar una gran familia espiritual, ya sea en los reclusorios Norte, Sur, Oriente, Santa Martha, o cualquiera del país”… lo que, creemos, debería preocupar a muchos y ocupar a la autoridad responsable. ¿O no?

Asteriscos

* Publicamos el lunes que Eduardo García Valseca, el empresario que cumple tres años de haber sido liberado tras permanecer siete meses y 17 días en poder de sus plagiarios, y que presiona ahora para esclarecer su secuestro y castigar a los responsables, era sobrino del ex otrora mandamás de Los Soles. Hoy debemos corregir y decir que es su hijo…

Veámonos el viernes, con otro asunto De naturaleza política.

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