Lo que Ofiuco se llevó

Eso de que uno se duerma con un signo y amanezca con otro, sí calienta...

Vianey Esquinca

Vianey Esquinca

La inmaculada percepción

Podrá haber anunciado el operador de cruceros Carnival que no vendrán a los puertos mexicanos por la violencia que se registra en el país; que Túnez está en medio de un caos político y social a raíz de las filtraciones de WikiLeaks o que el Presidente ya no quiere llamarle guerra contra el narcotráfico a la guerra contra el narcotráfico, pero nada de esto causó tanto debate, tanta inconformidad y comentarios como el anuncio que ahora no son 12 sino 13 los signos zodiacales.

Porque eso de que uno se duerma con un signo y amanezca con otro, si calienta, es como si quisieran imponerle a una persona una nueva cédula de identificación oficial con imagen del iris. Los únicos que pueden cambiar así de la noche a la mañana son los políticos, que un día son priistas y al día siguiente perredistas, o en la mañana priistas y en la tarde panistas.

Ante la inquietud generalizada, La Inmaculada le preguntó al experto Mani Pulo, quien dice ser la reencarnación del pulpo Paul, sobre lo que significaba la aparición de Ofiuco, el nuevo signo zodiacal con nombre de albur que debió haber exigido una denominación más atractiva para su lanzamiento internacional.

De acuerdo al experto esta nueva alineación zodiacal todavía está en revisión, incluso se piensa hacer un plebiscito entre los astrólogos del mundo para saber si quieren que Ofiuco se integre a los otros signos zodiacales o siga siendo un signo espurio. El motivo de la desconfianza es que si bien el nuevo zodiaco explica muchas cosas que antes desafiaban el conocimiento astrológico, en otros casos hay serias dudas de lo que revelan.

Se entiende por ejemplo que Enrique Peña Nieto pase de ser un emotivo Cáncer, a un volátil y extrovertido Géminis que puede pasarse horas hablando y que Marcelo Ebrard deje de ser un equilibrado Libra para convertirse en un calculador Virgo. Por su parte Santiago Creel otrora Capricornio sería uno de los damnificados al pasar a ser Ofiuco. Definitivamente Ofiuco y Creel comparten su lucha por ser populares y colarse en la lista oficial.

Pero por otro lado, no es creíble que un desconfiado y posesivo Escorpión como Andrés López Obrador pase a ser un Libra o cómo un exhibicionista Leo como Humberto Moreira se convierta en un Cáncer que no disfruta demasiado la atención pública.

Hay una tercera vía que señala que los nuevos signos podrían interpretarse como una extensión de la personalidad de las personas. Esto explicaría que Manlio Fabio Beltrones además de ser un calculador Virgo sería un arrogante Leo. En otros casos, como era de esperarse no registraron cambos. Felipe Calderón es y será un Leo.

Aunque todavía está en estudio, en algunos casos la inclusión de un nuevo signo podría ser muy positiva para la compatibilidad en las relaciones e incluso un instrumento de toma de decisiones. Por ejemplo, hoy una eventual alianza política entre un Tauro como Alejandro Encinas y un Libra como Luis Felipe Bravo Mena no tiene buen pronóstico: “Los dos elementos que los caracterizan, la tierra y el aire, ya de por sí son antagónicos, y crearían rechazo por el simple hecho de permanecer juntos”. Sin embargo, con los nuevos signos la cosa cambia, Encinas pasaría a ser Aries y Bravo Mena, un calculador Virgo: “Si bien pueden presentar algunas desavenencias, puede ser que puedan convivir juntos y desarrollarse normalmente sin demasiados trastornos. En este caso el signo Aries llevaría la iniciativa, aunque debería atender las necesidades de su pareja, que vería en sus actos demasiada precipitación, exceso de optimismo y escasa evaluación de sus actos”.

Lo que el experto Mani Pulo recomienda es que en estos casos la persona escoja el signo que más le guste, que más le convenga y lo aplique según sus intereses, así puede decirle a su ser amado: “Hoy soy agua, pero si quieres me convierto en un signo de fuego” o como se popularizó en twitter: “Reinita tú con ese ofiuco y yo sin signo zodiacaaaaal”.

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