La cosecha de 2010 en el DF

En este año que se va destacó el grupo Teatro de Ciertos Habitantes por su proyección internacional con la ópera Montezuma, de Karl Heinrich Graun, en versión escénica de Claudio Valdés Kuri. Se estrenó en Alemania, Escocia, España y México. El punto de mayor ...

En este año que se va destacó el grupo Teatro de Ciertos Habitantes por su proyección internacional con la ópera Montezuma, de Karl Heinrich Graun, en versión escénica de Claudio Valdés Kuri. Se estrenó en Alemania, Escocia, España y México. El punto de mayor fortaleza fue una vital energía de grupo, que cuestionó las convenciones de la ópera al colocar el discurso escénico en las antípodas de la ilustración del libreto.

La Compañía Nacional de Teatro continuó con la conformación de su repertorio. Me entusiasmó la puesta en escena de Enrique Singer, de Nathan el sabio de G. E. Lessing, que con poderosas gracia y sencillez exploró el tema de la intolerancia. También producida por la CNT, Endgame, de Beckett, bajo la dirección de Abraham Oceransky, me sedujo por el desempeño de un elenco encabezado por Claudio Obregón. Producciones espectaculares fueron Horas de gracia, de Juan Tovar, dirigida por José Caballero; Egmont, dirigida por Mauricio García Lozano, y El trueno dorado, de Valle Inclán, dirigida por José Antonio Hormigón. Zoot Suit, el antiguo hit de Luis Valdés, demostró actualidad.

En el ámbito universitario tuvo un gran éxito El filósofo declara, de Juan Villoro. Entre mis experiencias favoritas recuerdo El rumor del incendio, de Lagartijas Tiradas al sol, producido por la UNAM, que cocinó una entrañable y rigurosa investigación de la guerrilla en México.

El teatro El Milagro fue escenario de la muy lograda versión escénica de Laura Almela y Daniel Giménez Cacho, de la película de Ettore Scola, Trabajando un día particular, y Los insensatos, escrita y dirigida por David Olguín. El Sistema de Teatros de la Ciudad de México produjo Incendios, de Wajdi Mouawad, que marcó un crecimiento en la carrera de Hugo Arrevillaga y un trabajo fuera de lo común por parte de Karina Gidi. En el conjunto del Bosque vi Contramarea, de Irene Akiko; Prendida de las lámparas, de Elena Guiochins; Descomposición, de Alfonso Cárcamo, Revolución III, de Luis Ayhllón; Usted está aquí, de Bárbara Colio; Oleanna, dirigida por Enrique Singer, El camino del Sinsol, de Ignacio Escárcega, Cayetano Ordóñez, de José Alberto Gallardo y Por el gusto de morir bajo el volcán, dirigida por David Hevia, y pude atestiguar dos experimentos que desafían los parámetros convencionales de lo teatral: De Agustín Meza, El abuelo dice que el tiempo es un niño que juega a las canicas, y Colección de imágenes obscenas a partir de el sexo y el espanto, en versión de Héctor Bourges, quien también presentó con Teatro Ojo, Estado fallido, en el Multifamiliar Juárez. En el contexto del Dramafest estuvo El padre pródigo, de Flavio González Mello y en el Julio Castillo se estrenó Únicamente la verdad, de Gabriela Ortiz, dirigida por Mario Espinosa.

En el Helénico estuvo de Coahuila Los perros, de Elena Garro, con el grupo La Gaviota, dirigido por Gerardo Moscoso; Campo de estrellas, de Luisa Josefina Hernández, con la genial Margarita Sanz y El coleccionista, dirigida por Benjamín Cann. Héctor Bonilla destacó en el Teatro Rafael Solana con Yo soy mi propia esposa. El Foro Cultural Chapultepec abrió sus puertas con El gesticulador, dirigida por Antonio Crestani, y el Círculo Teatral presentó Arizona, El ausente y En el centro del vientre. El Trolebús Escénico de la Condesa dio lugar a Uppercut, Migrantes errantes e Historias comunes de anónimos viajantes.

Del extranjero pude asistir en el DF a la decepcionante Hey Girl, de Castellucci, Los Ladrones, de la Deutsches Teatre, así como la refrescante Neva, de Teatro en el Blanco, de Chile, que también presentó Diciembre.

El premio de lo peor del espectáculo en este año se lo lleva, para mí, la Comisión para el Centenario y Bicentenario con su desatinado Desfile del 15 de septiembre y el lance parateatral del paseo macabro de los dudosos huesos de los héroes en los traslados a los que fueron sometidos al ser extraídos de la Columna de la Independencia.

Digna de celebrar es la iniciativa presentada al Poder Legislativo por María Rojo para el estímulo del teatro conocida como Ley 226 bis, que fue aprobada, y también el proyecto de Ley que busca dotar de un marco de seguridad social a los artistas. Olga Harmony recibió la Medalla Xavier Villaurrutia, de la MNT, y Paso de Gato ganó dos premios internacionales. Lamentamos en este 2010 la partida de Xavier Rojas, Esther Seligson, Perla Shumacher y Claudio Obregón.

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