Un buen deseo para 2011: equilibrio en la economía mexicana
Es claro que el exterior nos tiene capturados y es necesario equilibrarlo.
Fueron publicadas ayer por el INEGI las cifras de la oferta y demanda globales o “agregadas”, como también se les suele decir a estos datos de las economías. Por definición —y diría, por sentido común— el crecimiento de una y otra son iguales, pero lo que me parece importante, es la composición del comportamiento en uno y otro lado de la ecuación. Y como ocurrió en el I y II trimestres, en el III los elementos más dinámicos son los relacionados con el sector externo, es decir, las importaciones en el lado de la oferta crecieron casi 25% en tanto que el PIB lo hizo 5.3%, mientras que en el lado de la demanda las exportaciones crecieron 25.1%, en tanto que los componentes locales lo hicieron a tasas considerablemente menores: el consumo privado creció en 9.3%, el consumo del gobierno 2.5% y la formación bruta de capital en 3.8%. Y en este último rubro lo que llama la atención es la baja tasa de crecimiento que tiene la participación del sector privado, ya que creció en 1.8% en tanto que la del sector público lo hizo en 9%. Ojalá para 2011 las cifras sean más equilibradas en todos aspectos: de lo externo y lo interno y de lo público con lo privado.
Lo anterior refleja lo que todos sabemos de una u otra forma: nuestro “tendón de Aquiles” sigue siendo la baja dinámica de la economía interna, lo que nos vuelve muy vulnerables a lo que ocurre en el exterior. Como en otras ocasiones he escrito, después de décadas enteras de economía cerrada, accedimos al terreno de la apertura económica, lo que fue una gran cosa. Pero al calor de esa oportunidad olvidamos avanzar en el frente interno de nuestra economía, lo que al final es lo que tendría que estar atrás de nuestra actividad con el exterior. Pero como no se hizo, en el tiempo están ocurriendo dos cosas ya desde hace algunos años: la primera es que la portación del sector externo reduce su aportación marginal en la economía total de México y la segunda, lo que ya señalé respecto de la vulnerabilidad a los shocks del exterior. A lo anterior hay que añadir nuestra concentración y dependencia por tanto, a lo que ocurra con la economía de Estados Unidos, lo que agrava la cuestión de la vulnerabilidad.
Nunca es tarde para corregir los errores, pero tengo que admitir que los que han derivado en la condición actual de nuestra economía (bien reflejadas en los indicadores de Oferta y Demanda Globales) no son fáciles de revertir. Requieren visión, decisión y constancia durante muchos años, para lo que se requiere la voluntad política de los mexicanos, estén donde estén, en el sector público o en el privado, en cualquiera de sus subdivisiones. Ojalá que en el futuro próximo tengamos inteligencia y sensibilidad suficientes para avanzar en esa dirección.
En otro orden de cosas, los mercados siguen en su fase alegre y navideña. Quizá está ocurriendo eso que comenté hace varias Consejerías en el sentido que quizá en una especie de acuerdo no escrito, la atención a los problemas de la deuda europea se postergaron para 2011 y el drama del desempleo en Estados Unidos se enmascara con un velo de esperanza de solución, que les arropa y les da calor. Asimismo, aunque los chinos hayan dicho que en 2011 sí apretarán su política monetaria, por lo pronto en 2010 no han adoptado la línea “dura” de subir su tasa de interés, por los motivos que he comentado a modo de especulación en este espacio recientemente.
Además, los chinos dijeron ayer que están en disposición de participar para darle estabilidad en el lado financiero de Europa, comprando bonos de los países de esa región con problemas de finanzas. Seguramente no lo hacen por caridad, sino porque ven que Europa es uno de sus grandes mercados y a nadie conviene una caída severa –más aún—de la economía de Eurolandia. Esto, más allá de ser una declaración, seguramente proveerá de cierta tranquilidad a los mercados no sólo por lo que a Europa respecta, sino también por lo que supone para el ritmo de crecimiento de China. Por lo pronto, es bueno mientras dure. Suerte.
