Salinas, siempre presente
Continúa siendo la estrella que siguen políticos de todos los colores.

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
A juzgar por el volumen de sus libros, le gusta escribir. Él a México lo introdujo, o así quiso hacerlo, al primer mundo y, en consecuencia, durante cinco años se le confundió con Dios, después, los últimos 15, con el Diablo. Carlos Salinas de Gortari, señalado como responsable, dice él que ya en menor medida, de las desgracias nacionales pasadas, presentes, futuras y posfuturas. Gobernó a un México distinto en contexto, aunque igual en ganas: que todo lo cree porque a todo aspira. Enfrentó el narcotráfico cuando era problema policíaco y no de seguridad nacional como ahora. Aún así, el culpable favorito, sentado frente a mí en el estudio de Cadenatres Noticias, con el temple que lo caracteriza, llegó y me presentó su libro, el tercero: Democracia republicana, ni Estado ni mercado: Una alternativa ciudadana, una propuesta que sirva para entender mejor los tiempos que vivimos y que supo definir muy bien:
“Estamos viendo un efecto de péndulo, Yuriria, durante muchos años se dijo: el mercado es la solución. Luego llegaron los neoliberales a partir del 95 en México y arrasaron con el mercado…”
-¿Usted se incluye entre los neoliberales?
“Claro que no, no. Mi gobierno practicó su estrategia dentro del liberalismo social. Después llegaron los neopopulistas y dijeron: No es el mercado, es el Estado... Con la quiebra financiera de 2008, se dijo: Ya el mercado no es la solución, ahora es el Estado. Lo que este libro propone es que los mismos ciudadanos se salgan de ese péndulo (…) Yo lo resumiría en una frase, ‘nadie hará por los mexicanos, lo que los mexicanos no hagan por sí mismos’.”
La justificación, el porqué entregar un texto como resultado del cambio de contexto, su política, que no ficción, adaptándose a los tiempos, siempre políticos. Recordar otro de sus textos donde, según lo entendí, CSG sugiere que detrás del asesinato de Luis Donaldo Colosio y de la aparición del EZLN, se encontraba la “nomenclatura priista”, renuente, evitó dar nombres porque, según él, luego dicen que apadrina a alguien… (ése, es un secreto a voces).
De la crisis de 1994, explica: “En diciembre de 1994, la administración que siguió a la mía cometió dos errores; le dijo a un grupo de empresarios que la devaluación venía. Cuando lo supieron fueron a cambiar sus pesos por dólares (...) Esa administración duplicó la emisión de Tesobonos (...) se quedaron sin reservas (...) En enero de 95, el país estaba en insolvencia financiera.”
Sobre su omnipresencia y la de aquella reina sindical: Usted ha insistido en los últimos días en el tema de la educación, ¿puede avanzar en México con Elba Esther Gordillo?, le pregunté.
“Los sindicatos son indispensables, Yuriria, son instrumento de protección de los derechos de los trabajadores. No surgieron como capricho de una persona, sino por necesidad de defender esos derechos y, por lo tanto, son parte indispensable de la vida del país...”
Sobre el México actual, que vive entre guerra, sangre y armas, distinto al que él gobernó, pero consecuencia de años, lo cuestioné y habló de una teoría que, sin estar comprobada aún, sería la respuesta al problema, aunque no la solución: “por un lado, Yuriria, trae toda una explicación que dice que la Segunda Guerra Mundial, cuando los norteamericanos entran en éste conflicto bélico y sus tropas van al Pacífico, se le pidió al gobierno mexicano que comenzara a sembrar amapola, para producir la morfina que necesitaban las tropas (…) no lo he podido comprobar, pero de ser cierto, sería muy delicado que quienes relaman hoy el problema, sean quienes lo gestaron originalmente. El otro, al final de los años 90, Estados Unidos decidió cerrar el paso de las drogas por el Caribe y fueron exitosos (...) Esa mercancía encontró otro camino para llegar a su destino y fuimos nosotros…”
Durante su mandato encarceló a Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, quien hoy está libre, no hay respuesta.
Salinas de Gortari, personaje indispensable para entender el México contemporáneo, autoexiliado por la presión política y mediática al término de su mandato. Es el innombrable, como se nombra a sí mismo. El ex Presidente que, de la noche a la mañana, pasó de ser el más amado al más odiado, pero que continúa siendo la estrella que siguen políticos de todos los colores.