Más allá del Cerro de la Silla

En menos de una década el Monterrey, cuyos adeudos rebasaron los 100 millones de pesos, es una potencia del futbol mexicano.

Lo de que se suponía una final pareja terminó siendo casi una goleada. Monterrey jugó una gran serie y merecidamente obtiene su cuarto título de liga. Santos, en cambio, fue víctima de las indecisiones e improvisaciones de su técnico. Víctor Manuel Vucetich terminó como siempre, festejando, y Rubén Omar Romano, fiel a su costumbre, finalizó culpando al arbitraje de su derrota.

Apenas hace 11 años los Rayados se salvaban de descender por diferencia de goles. Grupo Fomento Económico Mexicano (FEMSA) entra al rescate y dos años después llega Jorge Urdiales a la presidencia del club. En menos de una década ese equipo embargado y cuyos adeudos bancarios rebasaron los 100 millones de pesos está convertido en una de las potencias del futbol mexicano.

Monterrey tiene títulos, una gran afición, taquilla garantizada, un himno agradable, una directiva exigente que no dudó en tener la nómina más alta del mercado y un técnico triunfador, sólo faltan dos cosas para hacerlo verdaderamente grande: una mejor cancha y darle la debida importancia a los torneos internacionales.

El estadio Tecnológico es el segundo más vetusto del futbol mexicano, sólo detrás del Olímpico de Ciudad de los Deportes. El coso del Cerro de la Silla fue inaugurado en 1950 y el llamado Azul, cuatro años antes, en 1946.

Ahora, La Pandilla debe prepararse para las ligas mayores. En 2004 y 2005 desestimó la Liga de Campeones de Concacaf y no logró calificar al Mundial de Clubes. En ambas ocasiones fue eliminado en semifinales por los equipos ticos Alajualense y Saprissa. En 2010, después de eliminar al América en el Interliga, su participación en la Copa Libertadores rayó en los ridículo y con todo y el Rey Midas fue eliminado en la primera fase.

No hay que perder de vista que nueve de los diez goles del Monterrey en la fase final fueron anotados por jugadores extranjeros: cuatro de Humberto Suazo, tres de Neri Cardozo, dos de José María Basanta y solamente uno de un mexicano, Aldo De Nigris. Es decir, Aldo no necesariamente será la solución como goleador en la Selección Mexicana.

Hay que destacar que la base del equipo es la propia cantera regiomontana. Pocos debutantes pero de calidad sin tanta publicidad que se hace en Coapa, Verde Valle o el Pedregal. Veintinueve nuevos jugadores entre los que destacan el portero titular, Jonathan Orozco, Severo Meza, Jesús Eduardo Zavala, Héctor Morales, William Paredes, Abraham Carreño y el más reciente, el defensa Hiram Ricardo Mier, seis de ellos, participaron en los juegos de la gran final.

Monterrey, merecidamente, tocó la gloria nuevamente. Sin embargo, el club debe tener una visión más allá del Cerro de la Silla para dejar de ser un equipo local, norteño y campeón solamente de la liga.

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