Legados de familias (Fin de la serie)
- Mediante un plan conjunto que sea aprobado por el grupo familiar, se pueden dedicar ciertos recursos para causas de interés especial de todos.
En artículos anteriores hablamos de los sabios consejos de la sicóloga estadunidense Lee Hausner, especializada en familias de altos recursos y sus problemas, pero que son válidos para grupos empresariales medianos y grandes, con diversas variantes. Hausner indica que con un proyecto a 100 años, la comunicación sana de todo tipo entre las diferentes ramas del grupo y la educación y conocimientos financieros y de manejo de inversiones de manera razonable, se pueden delimitar las áreas de probable conflicto y mantener la difícil pero muy deseada armonía a través de las generaciones.
El otro ingrediente necesario para este magno proyecto consiste en inculcar en todos los participantes del grupo familiar un sentido de participación en causas de apoyo a la comunidad.
En principio, ese sentimiento de empatía con los menos favorecidos empieza en casa. No todas las ramas de un grupo familiar van a desarrollarse de manera similar, ya que cada caso es diferente. Puede haber problemas por padecimientos hereditarios, enfermedades crónicas o incapacidad física y mental. Luego, situaciones de conflictos matrimoniales o problemas económicos. Con discreción y solidaridad los familiares pueden apoyar a aquellos con problemas sin que esto sea inmiscuirse en su vida privada. Muchas personas añoran épocas pasadas en donde la familia extendida estaba cercana en cualquier situación, tanto festiva como dolorosa. La idea es recrear en todos los grupos un sentido de pertenencia y de apoyo mutuo, buscando el bienestar general. Creo que la lejanía física que experimentamos los humanos de este milenio se puede aminorar notablemente mediante teléfonos, cámaras y otros aditamentos modernos. Esto es, simplemente el restituir la unión familiar de los fundadores-abuelos del grupo.
Esta solidaridad interna se debe complementar con una serie de acciones sociales hacia la comunidad donde viven, mediante actos que impliquen el compromiso hacia causas de beneficencia y de interés para la sociedad en su conjunto. El mundo actual está lleno de problemas, contrastes lacerantes y peligros, el deterioro del medio ambiente, las epidemias de enfermedades prevenibles y la injusta situación de pobreza extrema que existe en todo el planeta.
Sin querer volvernos salvadores de la humanidad, pero mediante un plan conjunto que sea aprobado por el grupo familiar, se pueden dedicar ciertos recursos y sobre todo esfuerzo común para causas de interés especial de todos. Hay que enfocar las baterías en asuntos específicos y que sean medibles o controlables para que los integrantes del grupo vean los resultados de su esfuerzo. Además de hacer el bien, las familias que quieren mantener vivo el legado moral y económico de sus antecesores se estructuran y actúan de manera coordinada y eficiente, para evitar dispendios innecesarios y un trabajo que no de logros tangibles. Es por eso que muchas familias de alto patrimonio y de otros niveles económicos se unen para crear fundaciones no lucrativas o fondos para su uso en obras sociales diversas. El espíritu de grupo las une más en un legado común que perdura, ya que las siguientes generaciones se van incorporando con nuevas obras pero el mismo ideal y el orgullo de pertenencia se fortalece.
Los grupos familiares pueden sobrevivir con un legado de metas y valores conjuntos manteniendo vivo el cariño e interés por el bienestar de todos los miembros. Una comunicación sana, reglas y estructuras flexibles y el proyecto de llegar a un siglo más estando unidos.
