Acuerdo para cerrar el Bordo Poniente
Preocupa que la medida implique sólo un cambio de lugar de la fuente emisora de metano.
Luego de varios litigios, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y los gobiernos del Distrito Federal y del Estado de México acordaron fecha y proceso para cerrar en definitiva el Bordo Poniente, que es el relleno sanitario a donde va la basura de la zona metropolitana.
El convenio firmado entre las partes establece como fecha final para recibir desechos en ese lugar el 31 de diciembre de 2011. El Gobierno del DF tendrá que pagar una multa de 200 pesos a la Federación por cada tonelada extra que ingrese al relleno sanitario a partir de esa fecha.
Durante el tiempo que lleva de operar este basurero se han acumulado alrededor de 76 millones de toneladas de desechos, convirtiéndose así en el relleno sanitario más grande del mundo.
Para sustituir el Bordo Poniente se crearán al menos cuatro rellenos metropolitanos donde las delegaciones del DF y los municipios conurbados depositarán sus residuos. En el convenio se establece también la posibilidad de establecer basureros de menores dimensiones.
Asimismo, el convenio contempla la obligación del gobierno local de impulsar una licitación para que una empresa haga las labores de sellado y clausura del Bordo, un proyecto que cuesta casi mil millones de pesos, pero que puede ser financiado con "bonos de carbono" (son transferencias monetarias de empresas y países industrializados a países en vías de desarrollo a manera de "compensación"; de esta forma tales empresas y países pueden seguir contaminando).
Cuando se cierre el Bordo Poniente, el gobierno local podrá aprovechar el gas metano que ahí se está generando, para producir electricidad a la vez que tendrá la obligación de manejar adecuadamente los lixiviados (los "jugos" de la basura orgánica) para que éstos no contaminen los mantos freáticos.
Lo que motivó a cerrar el Bordo Poniente es su agotamiento en términos de espacio, el peligro de explosiones por los gases que ahí se acumulan, la contaminación del agua y porque éste contribuye significativamente a la mala calidad del aire de la zona metropolitana. Se estima que el relleno libera alrededor de un millón 200 mil toneladas de metano al año, que equivale a todo lo que la actual administración ha logrado reducir en cuatro años con la reestructuración del transporte público (renovación de taxis, transformación de las rutas de la RTP, retiro de microbuses e introducción del Metrobús). Así de importante para la calidad del aire es el cierre del relleno.
Sin embargo, preocupa que el cierre implique sólo un cambio de lugar de la fuente emisora de metano, pues en su lugar se crearán rellenos sanitarios, más pequeños, repartidos en la zona metropolitana, lo que es un error de política pública.
Por la mala calidad del aire que tiene el Valle de México deberían prohibirse los rellenos. Ya hay tecnologías disponibles para transformar la basura en electricidad sin necesidad de depositarla en un basurero, pero ello cuesta mucho más, aunque dicho costo no tiene comparación con los gastos que hacen las autoridades y los habitantes para curar las enfermedades y las complicaciones respiratorias asociadas a la contaminación. Si se ponen en la balanza estas consideraciones, se verá que resulta más económico pagar por deshacerse de la basura de forma definitiva que seguir enterrándola en rellenos.
*Doctor en derecho.
