Luciérnagas recuperan su territorio en los bosques del sur de la Ciudad de México

Al caer la noche, los destellos comienzan a observarse entre los oyameles, arbustos, pastizales y capas de hojas secas.

Avistamiento de luciernagas, que se distinguen por su destello amarillo.
Avistamiento de luciernagas, que se distinguen por su destello amarillo.Foto: Eduardo Jimenez Fernandez / @LaloJimenezF22

Después de permanecer suspendido durante casi seis años, el avistamiento de luciérnagas regresó al Parque Ejidal San Nicolás Totolapan, en la alcaldía Magdalena Contreras, donde comuneros y autoridades buscan convertir el fenómeno natural en una herramienta de educación ambiental, sin poner en riesgo el ecosistema. 

La observación se realiza en el Mirador de la Virgen, dentro del suelo de conservación de la capital. El acceso está sujeto a registro previo, reservación y límites de visitantes, debido a que la presencia masiva de personas puede compactar el suelo, dañar la hojarasca y alterar las condiciones de humedad que requieren estos insectos.

“Para que existan luciérnagas debe haber bosque, humedad, infiltración de agua y materia orgánica. La comunidad ha protegido los árboles y ha conservado este territorio durante generaciones”, explicó Humberto Adán Peña Fuentes, director general de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural.

Destacó que estos insectos son un medidor de la salud de los bosques, incluso destacó que México ocupa el segundo lugar en tener el mayor número de especies de luciérnagas”

“Hay distintas especies luciérnagas, México tiene distintas. Ellas somos el segundo país a nivel internacional que por nuestros ecosistemas se mantienen, pero aquí en Ciudad de México, este territorio está en encrespado tiene una topografía que llena barrancas altitudes y latitudes importantes y eso permite que se concentre la humedad”, destacó Peña Fuentes.

Al caer la noche, los destellos comienzan a observarse entre los oyameles, arbustos, pastizales y capas de hojas secas. Su aparición coincide con la temporada de lluvias, cuando el suelo conserva la humedad y se generan las condiciones necesarias para su reproducción. Aline Venegas, bióloga del Ejido de San Nicolás Totolapan, señaló que las luciérnagas funcionan como bioindicadores, pues su presencia permite conocer el estado de conservación de un bosque.

“En esta zona hemos detectado por lo menos tres especies del género Photinus”, en total en la ciudad de México se han registrado 17 especies de estos coleópteros, incluso durante los últimos dos años se han registrado más avistamientos en distintos parajes, principalmente como resultado de las labores de restauración”, indicó.

Las tareas incluyen reforestación con plantas nativas, recuperación de terrenos, apertura y mantenimiento de brechas cortafuego, levantamiento de copas y vigilancia de zonas amenazadas por asentamientos irregulares. Mediante el programa de Áreas de Restauración y Conservación Ambiental Comunitaria, la Corena entrega recursos a los núcleos agrarios para mantener estas actividades.

La relación de los habitantes del Valle de México con estos insectos tiene varios siglos. En el “Vocabulario en lengua castellana y mexicana”, publicado por fray Alonso de Molina en 1571, aparecen las palabras nahuas “copitl” e “icpitl” para referirse a las luciérnagas.

El Códice Florentino también contiene representaciones y descripciones de estos escarabajos luminosos. México es uno de los países con mayor diversidad de luciérnagas. Una investigación publicada en 2020 por especialistas de la UNAM describió 37 especies nuevas del centro del territorio nacional, dos de ellas procedentes de la Ciudad de México. Para 2024, la Secretaría del Medio Ambiente capitalina reportaba 17 especies registradas en la entidad.

El conocimiento sigue ampliándose. En el Bosque de Chapultepec se localizó un ejemplar que no había sido descrito, mientras que en espacios como Ecoguardas, el Bosque de Tlalpan y el Ajusco se desarrollan investigaciones, recorridos interpretativos y actividades educativas. Las principales amenazas son la pérdida de hábitat, los incendios, el uso de pesticidas y la contaminación lumínica.

Las luces artificiales, los flashes y las pantallas interfieren con las señales que emiten los ejemplares adultos para localizar pareja. 

“La recomendación es respetar los senderos, no capturar insectos, evitar lámparas intensas y retirar todos los residuos. Las mascotas deben permanecer con correa, porque cualquier alteración puede afectar el suelo y la vegetación”, agregó Venegas.

Aunque los destellos sólo son visibles durante algunas semanas, la supervivencia de las luciérnagas depende del cuidado permanente del bosque. Su presencia confirma que todavía existen refugios de vida silvestre dentro de la capital, pero también evidencia la fragilidad de estos espacios frente al avance urbano.

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