Inicia juicio por el asesinato de los surfistas Jake y Callum Robinson y Jack Carter Rhoad
Los surfistas de Australia y Estados Unidos fueron reportados como desaparecidos el 27 de abril de 2024.

Más de dos años después de que un viaje de surf terminara en tragedia, Martin y Debra Robinson regresaron a Ensenada, Baja California, pero esta vez no para buscar a sus hijos entre playas, caminos y acantilados. Llegaron para sentarse frente a los presuntos responsables de uno de los crímenes que conmocionaron a Australia y Estados Unidos.
El juicio contra tres hombres mexicanos acusados por el asesinato de los hermanos australianos Jake y Callum Robinson, de 30 y 33 años, y de su amigo estadounidense Jack Carter Rhoad, de 30, comenzó este lunes en la ciudad portuaria de Ensenada, el mismo destino del Pacífico mexicano donde los tres fueron asesinados en abril de 2024.
Los padres de Jake y Callum caminaron hacia el tribunal conscientes de que quizá las respuestas que buscan desde hace más de dos años no lleguen completas.
Se trata de representar a nuestros hijos, de estar aquí por ellos. Sé que quieren que estemos aquí”, dijo Martin Robinson a los periodistas, de acuerdo con AFP, mientras ingresaba a la corte acompañado por su esposa, Debra.
Después expresó la pregunta que los ha acompañado desde que sus hijos desaparecieron:
Queremos averiguar qué pasó, queremos averiguar por qué”.
Y añadió una frase que resume la incertidumbre que rodea el caso: “Puede que nunca sepamos por qué”.
Un viaje de surf que terminó en tragedia
Jake y Callum habían viajado desde Estados Unidos hacia Baja California junto con su amigo Jack Carter Rhoad para practicar surf. Ensenada es un punto frecuentado por aficionados a este deporte debido a sus playas y a las condiciones del oleaje, además de su cercanía con la frontera estadounidense.
Los tres se encontraban acampando en una zona remota junto al mar cuando, según la investigación, fueron sorprendidos por un grupo de asaltantes.
La hipótesis de las autoridades apunta a que los agresores buscaban robarles su vehículo y otras pertenencias. Sin embargo, el asalto terminó en homicidio.
Los surfistas fueron reportados como desaparecidos el 27 de abril de 2024.
Durante varios días, familiares, amigos y voluntarios participaron en una intensa búsqueda que se extendió por medios de comunicación y redes sociales. La preocupación creció hasta que, el 3 de mayo, fueron localizados los cuerpos en un acantilado.
Según la investigación, los tres habían sido asesinados a balazos.
El hallazgo puso fin a la búsqueda, pero abrió otra etapa para las familias: conocer quiénes fueron los responsables y por qué un viaje que comenzó con tablas de surf terminó en muerte.
Tres acusados y una condena previa
Tres hombres mexicanos enfrentan el proceso judicial por el homicidio de los surfistas.
El caso también involucra a una mujer, quien ya fue condenada a 20 años de prisión después de admitir que instigó a su novio y a otras dos personas para cometer el robo, según los antecedentes difundidos por AFP y The Guardian.
Ahora, los tres hombres acusados deben responder ante un tribunal por su presunta participación en los hechos.
El juicio se desarrolla precisamente en Ensenada, escenario de los últimos días de vida de Jake, Callum y Rhoad.
Para los familiares, volver al lugar significa enfrentarse nuevamente con una historia que comenzó como unas vacaciones y terminó con tres familias esperando justicia.
Tres vidas que quedaron suspendidas
Detrás de los nombres de las víctimas hay historias que explican la dimensión de la pérdida.
Callum Robinson, de 33 años, había desarrollado una carrera como jugador profesional de lacrosse en Estados Unidos. Su hermano menor, Jake, estudiaba medicina.
Rhoad, de 30 años, también tenía planes para el futuro. De acuerdo con The Guardian, había muerto apenas unos meses antes de casarse, según la información difundida sobre el caso.
Sus familias no solamente perdieron a tres jóvenes; también vieron desaparecer proyectos personales que estaban en marcha cuando aquel viaje los llevó hasta Baja California.
Por eso, cuando Martin Robinson dice que acudió al tribunal para representar a sus hijos, sus palabras adquieren un peso distinto.
No habla únicamente como padre de dos víctimas. Habla en nombre de dos hombres que ya no pueden contar qué ocurrió aquella noche.
La herida que dejó el caso
El asesinato de los tres surfistas provocó indignación tanto en Australia como en Estados Unidos y generó una campaña internacional para localizarlos mientras permanecían desaparecidos.
El caso también volvió a poner bajo los reflectores la violencia que afecta a algunas zonas turísticas del Pacífico mexicano y los riesgos que enfrentan visitantes extranjeros que recorren regiones alejadas de los principales centros urbanos.
No es el primer caso de surfistas extranjeros asesinados en la costa del Pacífico mexicano.
En 2015, dos surfistas australianos fueron asesinados mientras viajaban por el estado de Sinaloa. Sus cuerpos fueron encontrados posteriormente y habían sido quemados.
Pero para los Robinson y la familia de Rhoad, la estadística termina donde empieza el duelo personal.
Ahora el escenario es una sala de audiencias en Ensenada. Afuera quedan las playas, las tablas de surf y los caminos que los tres jóvenes recorrieron durante aquel viaje.
Dentro del tribunal, sus padres esperan escuchar una reconstrucción de las últimas horas de sus hijos y, sobre todo, encontrar alguna respuesta a la pregunta que Martin Robinson formuló al llegar:
Queremos averiguar qué pasó. Queremos averiguar por qué”.
Quizá el juicio permita responderla. Quizá algunas dudas permanezcan para siempre. Lo que sí permanece intacto, más de dos años después, es la necesidad de los padres de estar allí, frente a la justicia, por sus hijos.