‘El rector debe ser académico, no político’: José Sarukhán Kermez

Para cumplir sus objetivos de formación humana, la UNAM necesita en la Rectoría a una persona con la máxima autoridad académica posible y una marcada distancia de cualquier interés o nexo político, consideró el ecólogo que encabezó a la Universidad de 1989 a 1997

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Sarukhán inauguró el Congreso Universitario e implementó programas de estímulos para el personal académico, entre otras acciones. Fotos: Archivo Histórico Excélsior

Quien sea el sucesor de Enrique Graue debe ser un académico con autoridad, que no sólo haya dado clases, sino que tenga reconocimiento por su labor docente, consideró José Sarukhán Kermez.

En entrevista con Excélsior, el exrector de 1989 a 1997 afirmó que, al ser la UNAM una entidad encargada de formar a los mejores perfiles para el futuro del país, lo que cuenta es tener al frente de la institución a alguien con credenciales académicas e independencia política de grupos o partidos.

Advirtió que en la UNAM siempre ha habido intentos de injerencias “medio escondiditas” y “medio camufladas” porque la máxima casa de estudios es un “platillo muy apetecible” para diversos grupos.

La institución tiene un poder político, una capacidad de acción política muy grande y un presupuesto que no es deleznable; no es el mejor que podría tener para hacer lo que requiere, pero ambas cosas son un manjar muy rico para grupos que, desde hace décadas, han estado asediando a la Universidad y ahora sienten que tienen la oportunidad que nunca habían tenido de poder lograrlo”, afirmó el exrector José Sarukhán Kermez.

Sarukhán asumió la Rectoría de la UNAM el 2 de enero de 1989 y heredó el compromiso de realizar el Congreso Universitario, acordado en medio de las movilizaciones del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), el movimiento estudiantil más exitoso en la historia de la UNAM por frenar la reforma del antecesor de Sarukhán, Jorge Carpizo, quien planteaba el incremento de cuotas y cambios al pase reglamentado de bachillerato.

El propio José Sarukhán, como director del Instituto de Biología, formó parte del grupo de Rectoría que sostuvo diálogos con el CEU hasta que se acordó el Congreso, que a él mismo, ya como rector, le tocó inaugurar en 1990, después de un largo camino.

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Dos años más tarde, Sarukhán, para quien no era ajeno que el tema de las cuotas se había convertido en algo intocable en la Universidad Nacional, propuso un proyecto para aumentarlas que no prosperó, pero que sí lo hizo tambalear en su posición como rector, pues a causa de la injerencia de miembros de gobierno en la vida universitaria, tuvo que echar para atrás su propuesta y estuvo a punto de renunciar.

En su libro Desde el sexto piso, el exrector narra cómo en una reunión con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, quien le expresó su preocupación por el hecho de que las movilizaciones en contra de las cuotas afectaran el proceso electoral en Michoacán, debió confrontarse con Manuel Camacho Solís, entonces jefe del Departamento del Distrito Federal y quien, asegura, tenía un acuerdo con algunos de los grupos que originalmente promovieron el CEU.

Cancelar la propuesta de aumento de las cuotas por el miedo de que Camacho Solís promoviera algo que dañara la estabilidad de la Universidad Nacional fue para Sarukhán, según confiesa en sus memorias, la decisión más dolorosa que tuvo que tomar durante los ocho años de su rectorado.

La vulnerabilidad puede estar en el sentido de la voracidad de estos grupos, que antes han tenido básicamente el rechazo dentro de la Universidad, pero cada una de esas cosas es complicada por las coincidencias de situaciones del país; esta es, quizá, más complicada también, pero quien puede, debe, en primer lugar, proteger a la Universidad es su planta académica del máximo nivel posible.

Yo creo que la comunidad universitaria tiene que darse cuenta de esto y buscar que entre las figuras que estén en el grupo que vaya a entrevistar la Junta de Gobierno haya gentes de la mayor autoridad académica posible, porque eso es lo que cuenta en una institución como la UNAM, no otras cosas, ni sexos, ni proveniencias, ni profesiones. Es la autoridad académica que la gente tiene, ojalá y por autoridad académica se hubieran resuelto muchas cosas. El doctor Ignacio Chávez no habría salido como salió y cosas de este tipo, pero yo creo que ese es el punto que hay que subrayar. El segundo es su independencia política, no estar ligado a X o Y o Z partido político por intereses, ya no necesariamente porque tenga una credencial de ese partido, sino porque tiene ventajas de hacer las cosas con un partido o con el otro”, señaló ante el cuestionamiento de Excélsior sobre si hay manos interesadas en meterse en el proceso de sucesión a la Rectoría de la Universidad Nacional.

—Entonces ¿la UNAM requiere un rector académico?

Académico, con reconocimiento académico, no nada más que haya dado clases todo el tiempo, pero también con esta distancia de intereses políticos, de grupos o de personas que son enormemente dañinas para una Universidad. Hay tantos ejemplos de esto que nos llevaría mucho rato platicar; entonces, a mí me parece que es importante para que la UNAM siga cumpliendo con su función, como todas las universidades deberían hacerlo, de formar a los mejores hombres y mujeres para el futuro del país en todas las ramas”, respondió el ecólogo.

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Sarukhán es el tercer rector, después de Nabor Carrillo y de Guillermo Soberón, que logró reelegirse como rector.

Durante su segundo periodo, el científico debió enfrentar la toma violenta de la Rectoría por parte de un grupo de jóvenes encapuchados del movimiento de excluidos del bachillerato, que tras romper la herrería con sopletes se apoderaron del edificio. La similitud con el episodio ocurrido 29 años antes, cuando un grupo asaltó la Rectoría y obligó al entonces rector Ignacio Chávez a renunciar, prendió las alertas rojas en el equipo de Sarukhán, quien pidió la ayuda del gobierno de Ernesto Zedillo, pero no la recibió.

El ecólogo fue elegido por la Junta de Gobierno apenas unos meses después de que Carlos Salinas de Gortari asumió la Presidencia.

Según cuenta en sus memorias, le tocó vivir, quizá, la última relación directa de un rector con el Presidente de la República para obtener más recursos económicos.

Durante su gestión puso en marcha los programas de estímulos para el personal académico, se crearon los Consejos Académicos de Área y la Fundación UNAM.

Desde el inicio de su rectorado, planteó como su principal visión “academizar” a la Universidad, entendiendo esto como no dejar espacio para que sea una institución doctrinaria o política, y reforzando su vocación de enseñanza.

La sociedad no se percata adecuadamente del papel de las universidades y en especial de la UNAM; mucha gente piensa que las universidades son espacios más lindos o más pobres para que su hijo entre por un extremo y salga por el otro con un diploma que le permite trabajar. Esa es una función, pero la más importante es la creación de inteligencia, de conocimiento de las necesidades del país, socialmente, humanamente desde el punto de vista de sus recursos y esto no se hace gratis, por eso se requiere gente bien preparada para esto”, sostuvo.

En este contexto, Sarukhán concluyó que las aportaciones de la UNAM al país han sido soslayadas o no se han dado a conocer adecuadamente.

En sus memorias considera que ni la sociedad civil ni los gobernantes tienen una noción clara de la importancia de contar con capacidad de generación de conocimiento para encontrar solución a los problemas que aquejan al país.

-Con información de Leticia Robles de la Rosa

TOMAN FACULTADES

Con la exigencia de llevar a cabo un nuevo proceso de fumigación, estudiantes y “grupos de personas”, ajenas a la Facultad de Derecho, orillaron a la institución a irse a clases en línea, para salvaguardar la seguridad de la comunidad.

Y es que durante toda la tarde del miércoles y hasta el filo de las 23 horas, el grupo intentó tomar la Facultad de Derecho.

La Facultad acusó durante la reunión de la entrega del pliego petitorio, que la secretaria general administrativa y otras académicas fueron agredidas físicamente.

En tanto, un grupo de encapuchados tomó la FES Acatlán, por lo que la entidad determinó suspender las actividades ayer y reanudarlas hoy de manera virtual.

La Facultad de Economía se mantiene en paro, desde el pasado 26 de septiembre.

-Laura Toribio

En toda su historia, desde 1910, a la fecha, la UNAM ha tenido 43 rectores

  • Genaro Fernández MacGregor+ (finado)
  • Salvador Zubirán Anchondo+
  • Alfonso Ochoa Ravizé (interinato)+
  • Luis Garrido Díaz+
  • Nabor Carrillo Flores+
  • Ignacio Chávez+
  • Javier Barros Sierra+
  • Pablo González Casanova+
  • Guillermo Soberón Acevedo+
  • Octavio Rivero Serrano+
  • Jorge Carpizo MacGregor+
  • José Sarukhán Kermez
  • Francisco Barnés de Castro
  • Juan Ramón de la Fuente
  • José Narro Robles
  • Enrique Graue

Excélsior ha entrevistado a los rectores que han conducido la vida de la UNAM en los últimos 35 años.

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