El desafío digital de las remesas
Los recursos enviados por mexicanos en el extranjero tienen una oportunidad clara: evolucionar de un ingreso de apoyo familiar a una herramienta de desarrollo económico.

Las remesas se han consolidado como uno de los pilares económicos de México, pero el desafío para los próximos años será ampliar su alcance más allá del sustento familiar y convertirlas en una palanca de inclusión financiera y crecimiento productivo.
Este y otros temas se tocaron en Remesas hacia 2030, un e-binar presentado por Mastercard que reunió a especialistas del sector financiero para analizar el futuro de estos flujos de dinero y su integración a un ecosistema cada vez más digital.
La conversión fue liderada por el periodista de negocios Rodrigo Pacheco y contó con la participación de Jorge Alfaro, vicepresidente senior de Instituciones Financieras de Mastercard México, y Abraham Vázquez Piceno, director de Servicios Financieros y Operación de Sucursales de Financiera para el Bienestar.
Los especialistas partieron por analizar cómo los recursos enviados por mexicanos en el extranjero pueden evolucionar de un ingreso de apoyo familiar a una herramienta de desarrollo económico, en un contexto de digitalización financiera y cambios en el panorama migratorio.
La importancia de las remesas en México
Actualmente México ocupa el segundo lugar mundial como receptor de remesas, únicamente por detrás de India.
Durante el año 2024, el país alcanzó una cifra récord de 64 mil 746 millones de dólares por este concepto.
Sin embargo, el panorama también presenta desafíos, ya que el año pasado se observó una disminución de 4.6% en la captación de remesas, en medio de cambios en las políticas migratorias de Estados Unidos, un fenómeno que ha tenido implicaciones económicas.
En este contexto, la digitalización de los servicios financieros aparece como una de las principales apuestas para fortalecer el ecosistema de remesas, ya que el 98.8% de los envíos se realizó mediante transferencias electrónicas, un dato que refleja la acelerada transformación del sector.
“Ya existe la infraestructura que permite que el dinero viaje digitalmente de forma segura, pero al llegar al país se retira en efectivo. La pregunta es cómo generamos la confianza en el receptor para que decida mantener esa remesa en el ecosistema digital y que le ayuden a generar oportunidades de desarrollo e impulsen una real inclusión financiera”, dijo Jorge Alfaro.
En la conversación también se comentaron las tendencias que perfilan un sistema de pagos más integrado y eficiente.
Inclusión financiera hacia el 2030
Los especialistas también consideraron que la educación financiera seguirá requiriendo acompañamiento humano, ya que el objetivo para 2030 no solo es mantener las remesas digitales, sino ayudar a que una parte de esos recursos se convierta en ahorro, crédito e inversión que genere beneficios a largo plazo para las familias.
Además, de acuerdo con el análisis de los participantes, experiencias internacionales como las de Brasil y China muestran que los gobiernos pueden fomentar las condiciones para que empresas tecnológicas y financieras amplíen el acceso de la población a servicios digitales. Estos casos dan un ejemplo del papel que el Estado puede tener para impulsar la inclusión financiera y la digitalización de las remesas.
"La inclusión financiera es un trabajo de todos, desde los pequeños productores y los usuarios hasta los consumidores, la banca y las fintech”, dijo Abraham Vázquez.
Remesas hacia 2030 buscó abrir el debate sobre el potencial de estos recursos para impulsar la inclusión financiera, fomentar el ahorro y generar nuevas oportunidades de desarrollo económico para millones de familias mexicanas que utilizan las remesas en su vida diaria.
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