Colombiano contacta a niña de 14 años en redes sociales y le exige fotos íntimas

Una madre pidió a los padres de familia supervisar las amistades que tienen los menores en redes sociales, ya que su hija fue contactada por un adulto colombiano que le exigió fotos íntimas

Una madre de familia insiste en que los menores de edad no deben tener redes sociales y, en caso de que sí tengan, los padres deben revisar constantemente las cuentas de sus hijos.
Una madre de familia insiste en que los menores de edad no deben tener redes sociales y, en caso de que sí tengan, los padres deben revisar constantemente las cuentas de sus hijos.Foto: Pixabay

Los riesgos para los menores al tener acceso libre a las redes sociales pueden ir desde una simple conversación inocente hasta convertirse en una situación de peligro.

Así fue el caso que relataron Raquel González, madre de familia, y la maestra Ana Mendoza, dos testimonios distintos, pero que coinciden en los riesgos a los que se exponen los jóvenes sin una supervisión adecuada.

Raquel González descubrió en 2023 que su hija, de entonces 14 años, fue contactada a través de Instagram por un supuesto joven colombiano de 18 años, quien comenzó a ganarse su confianza hasta pedirle fotografías íntimas y ejercer presión sobre ella.

Historias como la de la hija de Raquel son parte de las cifras que el Módulo sobre Ciberacoso 2024 reportó, y que señalan que el 18.8 por ciento de las personas de 12 años y más, usuarias de internet en Nuevo León, sufrió ciberacoso.

Nuevo León ocupa el tercer lugar nacional en penetración de internet en los hogares, de acuerdo con datos del INEGI, pero esta conectividad también tiene un reverso: la exposición de niñas, niños y adolescentes a riesgos en internet.

En entrevista para ABC Noticias, la madre de familia, quien es maestra de secundaria, relató que inicialmente su hija no tenía teléfono celular, pero al ingresar a secundaria decidieron comprarle uno para mantener comunicación con ella y sus compañeros.

En un principio, la adolescente únicamente tenía permitido utilizar WhatsApp, pero al pasar a segundo grado pidió autorización para abrir una cuenta de Instagram debido a la presión social de sus compañeros.

González aceptó con la condición de que tuviera cuidado con las personas que contactaba y con las fotografías que compartía. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a notar cambios en el comportamiento de su hija, como aislamiento y un uso constante del teléfono.

Ante estas señales, decidió revisar el dispositivo y encontró una conversación con un supuesto joven de 18 años de origen colombiano.

Explicó que “primero empezó a hablarle muy bonito, quería saber su nombre, le decía que estaba muy guapa. Poco a poco le empezó a hacer preguntas personales: dónde estaba, dónde vivía, qué estaba haciendo”.

El supuesto joven la llamaba su “novia virtual”, le pedía que se escondiera para hablar con él y comenzó a solicitarle fotografías. La adolescente terminó enviándole imágenes personales y fotografías con poca ropa.

La situación aumentó de tono hasta que el supuesto joven comenzó a ejercer presión sobre la menor y a decirle que ella era suya y que tenía que hacer lo que él le ordenara.

La adolescente también recibió imágenes íntimas del supuesto joven, por lo que su madre sospechó que podría no tratarse realmente de un adolescente de 18 años.

Yo sentía que me la habían violado. Me di cuenta de que mi niña de 14 años le había mostrado su cuerpo a alguien que ni siquiera sabíamos quién era”, contó.

Ante la situación, presentó una queja ante Instagram y posteriormente se comunicó con la Policía Cibernética. Las autoridades le recomendaron presentar una denuncia ante el CODE, trámite que realizó y por el cual recibió un folio.

Además, decidió retirar las redes sociales a su hija y mantener únicamente WhatsApp, con restricciones y vigilancia sobre el uso del teléfono.

La adolescente también recibió atención psicológica, principalmente para trabajar en su autoestima, ya que, de acuerdo con su madre, la menor se había sentido atraída por los halagos del supuesto joven debido a que era introvertida y tenía inseguridades sobre su apariencia.

Actualmente, la joven tiene 17 años y continúa bajo supervisión de su madre. Incluso cuenta con controles parentales y restricciones para utilizar redes sociales.

González insistió en que los menores de edad no deben tener redes sociales y, en caso de que sí tengan, los padres deben revisar constantemente las cuentas de sus hijos y prestar atención a cualquier cambio de comportamiento.

Uno piensa que eso sucede en otro lado, hasta que lo vives y dices: ‘Dios mío, gracias a Dios que no pasó a mayores’”, expresó.

Los niños lo están normalizando

Y este no es el único caso en Nuevo León. Otro lo contó una docente, identificada como Ana Mendoza, quien relató lo ocurrido con una niña de primaria que comenzó a utilizar TikTok e Instagram.

La menor recibió mensajes de personas que le decían: “Sígueme y te sigo”. La dinámica comenzó como una estrategia para ganar popularidad, hasta que uno de los contactos empezó a solicitarle fotografías personales.

Comenzó de a poco: primero pidió imágenes de su rostro y posteriormente comenzó a solicitar fotografías con menos ropa, hasta llegar a pedirle imágenes en ropa interior.

La docente señaló que la menor no mostraba miedo, sino entusiasmo, pues relacionaba las solicitudes con la posibilidad de tener más seguidores y eventualmente ganar popularidad en redes sociales.

Ella no pensó que fuera algo grave. Lo veía con la inocencia de que si mostraba esas fotografías iba a tener más seguidores”, explicó.

La maestra alertó a la madre de la menor, le mostró las evidencias y le pidió denunciar el caso. Sin embargo, de acuerdo con su relato, la familia únicamente optó por bloquear al usuario y eliminar la cuenta.

La menor tampoco recibió atención psicológica. Posteriormente fue retirada de la escuela y la familia buscó apoyo en otro lugar. Para la docente, el problema radica precisamente en que estas conductas comienzan a verse como algo cotidiano entre los menores.