Captura de “El Jardinero” expone redes criminales y presuntos vínculos oficiales en Nayarit
En la franja costera, San Blas y Bahía de Banderas se consolidaron como puntos clave para el tráfico marítimo, con antecedentes de vínculos con exalcaldes como Hilario Ramírez, en disputa constante desde 2017.

Raúl Flores Martínez
La detención de Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”, “El Comandante”, “El Bravo 2”, “Audi” y “El Mata Jefes”, a manos de la Unidad de Operaciones Especiales (UNOPES), tras 19 meses de inteligencia de campo, análisis de gabinete e intercambio internacional de información naval de la Armada de México (Semar), abrió una nueva línea de investigación en Nayarit.
El caso no solo documenta la operación del crimen organizado en la entidad, también revela indicios sobre la protección de funcionarios del gobierno de Miguel Ángel Navarro Quintero desde el 2021 a la fecha.
Las indagatorias realizadas por la Semar, ahora reforzadas con declaraciones del propio detenido ante la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), permiten reconstruir parte de su historial. “El Jardinero” había establecido su residencia en Nayarit desde hace varios años.
Un antecedente relevante se remonta a 2016, cuando fue capturado en Bahía de Banderas por su presunta participación en una emboscada ocurrida en 2015. Sin embargo, fue liberado por fallas procesales, pese a que el gobierno de Estados Unidos ofrecía una recompensa de hasta US$5 millones por su captura.
La presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Nayarit se ha sostenido en distintos municipios, sobre todo en zonas serranas y costeras que funcionan como corredores estratégicos para el trasiego y la producción de drogas. En ese escenario también operan grupos rivales como el Cártel de Sinaloa y facciones de Los Chapitos.
De acuerdo con reportes de inteligencia, Ixtlán del Río y Ahuacatlán permanecieron bajo control de Audias Flores Silva hasta su captura. Estas localidades eran utilizadas para la instalación de ranchos con laboratorios clandestinos y rutas de conexión hacia Jalisco y Zacatecas.
En la franja costera, San Blas y Bahía de Banderas se consolidaron como puntos clave para el tráfico marítimo, con antecedentes de vínculos con exalcaldes como Hilario Ramírez, en disputa constante desde 2017.
En áreas urbanas como Compostela y Tepic, la actividad criminal se ha concentrado en narcomenudeo y extorsión. En lo que va del presente año, operativos federales lograron contener intentos de expansión en estas zonas.
Mientras tanto, en el norte del estado, Huajicori y Acaponeta pasaron en diciembre de 2025 al control de “Los Mayos” y “Los Cabrera” sin enfrentamientos, lo que debilitó la presencia del CJNG. En Tecuala, tras la captura de “El Jardinero”, se reportó la quema de comercios, un indicio de reacomodos internos. La influencia del grupo, aunque persistente, muestra fragmentación por detenciones y disputas.
En paralelo, durante la administración de Navarro Quintero, la actividad delictiva ha mantenido presencia sostenida, con organizaciones como el CJNG, el Cártel del Pacífico y los Beltrán Leyva disputando territorio, especialmente en regiones serranas y costeras.
Las cifras oficiales reflejan un incremento en distintos delitos. En 2025, los homicidios dolosos, secuestros y extorsiones aumentaron respecto a 2024. En los primeros meses de 2023 se reportaron 45 desapariciones, algunas vinculadas a presuntos nexos dentro de la Fiscalía estatal con grupos criminales. Ese mismo contexto incluye el aseguramiento, en 2026, de máquinas tragamonedas utilizadas por el CJNG como mecanismo de reclutamiento juvenil.
Colectivos de madres buscadoras han señalado que la Fiscalía de Nayarit mantiene estructuras heredadas de administraciones anteriores, con presuntos vínculos con el crimen organizado. También han denunciado falta de respuesta ante desapariciones y amenazas a familiares. Entre los antecedentes se menciona el megaoperativo “Nuevo Nayarit” (2022), señalado por presuntas extorsiones y despojos ejecutados bajo apariencia de acciones legales.
En materia de seguridad, el gobierno estatal anunció en enero de 2025 la adquisición de un helicóptero artillado, armamento de alto calibre y la rotación de mandos policiales, con el objetivo de enfrentar a células delictivas en zonas de difícil acceso y reforzar la profesionalización, el cual solo fue una promesa que no se ha cumplido.
Aun así, los indicadores de violencia muestran variaciones relevantes. Durante el primer semestre de 2025, la entidad registró un incremento del 24.8 por ciento en la tasa combinada de homicidios dolosos, feminicidios y desapariciones en comparación con 2024. Ese año cerró con alrededor de 160 homicidios dolosos, con Tepic y Huajicori como principales focos, lo que colocó a Nayarit en el lugar 10 a nivel nacional.
En el primer bimestre de 2026, las desapariciones continúan como uno de los indicadores más sensibles. De acuerdo con estimaciones, podrían alcanzar 540 casos en el año, con un promedio mensual de 45, concentrados en municipios del norte como Huajicori, Acaponeta y Tecuala.
Hasta septiembre de 2024 ya se contabilizaban 407 casos, con un crecimiento sostenido desde 2017 y una tasa de 2.76 por cada 100 mil habitantes a inicios de 2026.
Para ese mismo año, con datos actualizados hasta agosto de 2025, el registro acumulado asciende a 2,144 personas desaparecidas, equivalente al 44.41 por ciento del total histórico estatal, frente a 2,684 localizadas.
El aumento entre 2021 y 2025 alcanza el 196 por ciento, con especial incidencia en jóvenes de entre 15 y 19 años, donde los casos pasaron de 5 a 33, Tepic concentra la mayor parte de denuncia