Cancún, la canción del renacer… desde México hasta Colombia

Lo que inició como un viaje de luna de miel, se convirtió en uno de los mayores éxitos de Jhonny Hoyos, quien ve en su canción un grito de vida que le devolvió esperanza

thumb
Jhonny Hoyos, interpetrando su canción Cancún.

Detrás de Cancún, el hit que hoy suena en cada rincón de la costa colombiana, está Jhonny Hoyos

, un cantante que alguna vez pensó que su historia había terminado. Que su voz ya no importaba. Que los mismos dones que lo llevaron a la cima también serían su ruina. Pero no fue así.

Cancún, en sólo tres meses, alcanzó 300 millones de reproducciones en TikTok.

Cuando tocó fondo, comprendió algo que le cambiaría la vida: su voz no era para alimentar el ego, sino para sanar.

Entonces, se bajó de los escenarios, dejó atrás los lujos y regresó a casa. No a un lugar con ciertos lujos, como ya se había acostumbrado, sino al hogar de su infancia, en un barrio popular de Montería, con su madre. Y desde ahí, comenzó a reconstruirse. Desde el alma.

Uno de los momentos que lo quebró y en el que pensó “hasta dónde llegué” fue cuando su madre, al verlo se le acercó y le ofreció dinero: “Hijo, coge, para que tengas con qué moverte”. Eso fue lo peor. Se sintió como meterle el dedo en la llaga.

Digamos que yo pensaba que era ese pelado –se usa coloquialmente para referirse a un joven– reconocido, de las tarimas y cuando me quitaron eso me sentí desnudo, cuando me quitaron eso sentí que yo no era nadie”, recuerda Jhonny.

UN TEMA QUE NACIÓ DE UN MOMENTO DIFÍCIL Y QUE LO RESCATÓ

“Cancún” nació de una composición en conjunto de Jhonny Hoyos con Yosue Medellín y Mario Pinedo, que terminó inspirándose en su luna de miel, pero también desde el silencio más oscuro que vivió en 2019, cuando una depresión profunda lo hundió. La canción no solo lo rescató: le dio una segunda oportunidad.

Es un himno a los abrazos que regresan. A los sueños que despiertan. A la esperanza que volvió a él y a su familia. Es la voz de un hombre que quiere gritarle al mundo que sí se puede salir del abismo. Que hay vida después del dolor. Que también se canta desde la oscuridad.

Aprendió a moverse sin miedo a ser visto distinto. A dejar de cubrirse con máscaras cuando la vida lo detenía en seco. A soltar la vergüenza, el orgullo, el deber de aparentar. Aprendió a decir con sinceridad: “Hoy no puedo, no tengo plata”, sin sentir que eso lo hacía menos. A vivir ligero, auténtico. A dejar de escapar de sí mismo. 

Su espiritualidad lo rescató. Y su música, ahora busca sanar. Cancún no es sólo una canción: es un grito de vida.

Durante la Feria de la Ganadería —el evento más importante del departamento de Córdoba— fue número uno en todas las emisoras de Montería. Un hecho sin precedentes. Johnny hizo 22 presentaciones en 10 días. La gente coreaba sus letras como si fueran suyas. Porque, de algún modo, lo eran.

Jhonny sueña con regalarle a Montería otro expositor internacional, porque se lo merecen, así como lo ha sido Manuel Turizo.

HISTORIA MUSICAL 

Johnny nació en Cereté, un pueblo caluroso de la costa Caribe de Colombia. No venía de familia musical ni soñaba con ser artista. Pero desde los 13, la música lo eligió.

Primero el saxofón, en la orquesta del colegio. Luego el vallenato, que lo tocó como una revelación en la universidad. Todo empezó con una frase que escuchó en un bus:

—Tú cantas muy bien vallenato.

Desde entonces, no pudo detenerse.Recuerda la primera estrofa que cantó y con la que lo ovacionaron sus compañeros. Se llama Calma mi melancolía, de Jorge Oñate, uno de los máximos exponentes de folclor vallenato: “Hace tiempo que yo quiero mi vida, hablar contigo, deja que mi palabra larga penetre en tus oído murmullos de voces tristes del campo, ya se te acercan, vienen anunciando negras pasiones, viejas querencias…”

Jhonny estudiaba informática y medios audiovisuales en la Universidad de Córdoba, pero su alma ya vivía sobre las tarimas. Grabó canciones inéditas, tocó puertas, y en 2012 lanzó su primera producción profesional con el equipo de Silvestre Dangond. Viajó a Venezuela, su música sonó en Maracaibo como si allá también lo hubieran visto nacer. 

Pero el éxito no lo preparó para la soledad. Los focos lo encandilaron. Los excesos lo hundieron: trago, mujeres, decisiones financieras torpes… y una tristeza creciente. Hasta que en 2019 escuchó algo más fuerte que la música: voces oscuras en su cabeza. Que no valía. Que su vida no importaba.

La falta de conexión —sensación de soledad—, dicen los estudios de la psiquiatra y escritora española Marian Rojas Estapé, es uno de los factores más potentes para detonar depresión, ansiedad, insomnio y enfermedades físicas.

Y cuando todo dentro de él se ordenó, la música volvió. Pero esta vez, desde otro lugar.

En 2022, se casó con el amor de su vida. Fueron de luna de miel a Cancún, y en esas playas de México nació la chispa. Meses después, ya con el alma limpia y con una nueva agrupación se creó Cancún.

Cancún no es sólo una historia de amor. Es un grito de vida.

Es una canción escrita desde la gratitud, desde el silencio superado, desde los abrazos que volvieron, desde la oscuridad transformada. Y fue un milagro.

Hoy, Jhonny canta para recordarle a quienes están al borde del abismo que hay otra salida. Que el talento no tiene por qué destruirnos. 

Que se puede volver a empezar. “Cancún es mi renacer”, dice.

Y no es metáfora. Es la canción que le devolvió la voz.

Es la prueba viva de que, incluso cuando todo parece perdido, el alma puede encontrar una nueva melodía.

Y eso —más que la fama— es verdadero éxito.

Porque ahora, Jhonny busca servir, a través de sus dones. 

Quiere que todos lo sepan: el amor y la espiritualidad fueron su brújula en medio del abismo.

Porque sí, la vida también se encuentra cuando los talentos tienen un propósito.

TE RECOMENDAMOS: Live Aid: El día que la música salvó vidas, hizo historia y convirtió artistas en leyendas

thumb
Jhonny Hoyos, cantante.

 

CONSULTA AQUÍ LAS NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA

*mcam