Un magnicida atrapado en México

Juan Carlos Montero Mestre, conocido también como Ángel Esteban Aguilar Morales y apodado Lobo Menor, fue arrestado ayer en Polanco, en la Ciudad de México, en un operativo encabezado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, de Omar García Harfuch, en coordinación con la Policía Nacional de Colombia y la inteligencia ecuatoriana, un país con el que, desde el gobierno de López Obrador, hemos roto relaciones diplomáticas. Colombia y Ecuador, a su vez, se acusan mutuamente de ataques recíprocos. Pero ante la política anticárteles de Trump, todos los astros parece que se alinean.

Este personaje era uno de los líderes de la organización criminal Los Lobos, asociada al Cártel Jalisco Nueva Generación, y acusado de ser el autor intelectual del asesinato del candidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio, en 2023.

El Lobo Menor mantiene vínculos operativos con Iván Mordisco, líder de las disidencias de las FARC (corriente Estado Mayor Central), que se han convertido en una organización más del crimen organizado en el continente.

Villavicencio fue un candidato que construyó su campaña denunciando la relación de los grupos del crimen organizado ecuatoriano con sus socios de México y Colombia e, incluso, la complicidad de éstos con el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, y con el gobierno de Gustavo Petro en Colombia. Prometía, además, acabar con las complicidades que tenían estos grupos del crimen organizado con las policías y fiscalías, tanto en el tema del narcotráfico como en la explotación ilegal de minas, una práctica que comenzaron CDS y CJNG en México y que se ha ido extendiendo a Colombia, Perú y especialmente a Ecuador.

El candidato presidencial asesinado había hecho otra denuncia particularmente delicada. Había mostrado fotos, videos y mensajes de una de las más importantes operadoras del expresidente Rafael Correa, Raisa Vulgarin, relacionada con Nicolás Petro Burgos, el hijo de Gustavo Petro, y su participación en una trama de lavado de dinero para la campaña de su padre, el ahora presidente de Colombia. Impedido de presentarse a las elecciones y prófugo de la justicia, Correa, muy cercano a Petro, apoyó a la candidata Luisa González, que fue derrotada en dos ocasiones por el ahora presidente Daniel Noboa. El hijo de Petro confesó haber financiado la campaña de su padre con dinero del narcotráfico, apoyado por el presidente Rafael Correa, a través de la joven Vulgarin, candidata a diputada en Ecuador.

Villavicencio había mostrado fotos donde Vulgarin aparecía junto al hijo mayor de Petro, incluso luciendo una camiseta con la publicidad del entonces candidato a presidente de Colombia, durante la campaña en la ciudad de Santa Marta. Vulgarin es la novia de Camilo Burgos, primo de Nicolás Petro y quien, según la acusación de la fiscalía colombiana, era quien lavaba los recursos que Nicolás recibía de narcotraficantes y contrabandistas de la costa atlántica de Colombia para apoyar la campaña de su padre. Una parte del dinero, declaró Nicolás, se lo quedaba él y la otra iba a la campaña. Es más, Villavicencio exhibió que quien dirigió la campaña electoral de Gustavo Petro fue un personaje hoy sentenciado y prófugo de la justicia, Vinicio Alvarado Esquivel.

Los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación controlan el crimen organizado en Ecuador con bandas que se han asociado a cada uno de esos grupos, desde donde parten redes que se relacionan con Asia, con Colombia, con México y, vía Brasil, con África y de allí a Europa.

El presidente Noboa ha iniciado una serie de operativos militares contra los cárteles junto con Estados Unidos que están atacando, sobre todo, las bases operativas de esas organizaciones instaladas, por una parte, en el puerto de Guayaquil y también en la frontera común de Ecuador y Colombia, donde durante años han operado los cárteles cobijados por grupos de las FARC.

RAZONES, 37 AÑOS

Excélsior cumplió ayer 109 años y forma parte esencial de la historia del periodismo nacional. Pero también esta columna, Razones, cumple este 19 de marzo nada menos que 37 años de publicarse. Nació en 1989 en el viejo unomásuno y ha transitado por diversos medios (El Financiero y Milenio entre ellos) para recalar en esta casa desde 2006, y deseamos pertenecer a ella por muchos años más.

Desde 2006, hace 20 años, cuando don Olegario Vázquez Raña y Olegario Vázquez Aldir compraron Excélsior, éste se convirtió en el hogar de Razones. Un Excélsior en el que siempre el respeto editorial y la amistad han sido una norma inalterable con sus propietarios y directivos, con Olegario Vázquez Aldir, con Ernesto Rivera, con Ignacio Anaya, con nuestro director, Pascal Beltrán del Río, y muchos otros amigos y colegas. A lo largo de estos 37 años hemos podido ver, contar, exhibir los cambios que ha sufrido nuestro país, nuestro medio, el mundo. Hoy estamos nuevamente en una etapa de profunda transformación global y nacional. El destino del país y del mundo está cambiando. Ha sido y es un honor y un placer ser testigo de estos procesos y compartirlo con ustedes. A todos quienes nos han acompañado, muchas gracias, esperemos seguir muchos años en este camino.