¿Peligra la alianza? Trump vuelve a criticar a la OTAN
Donald Trump lanzó nuevas críticas contra la OTAN, afirmando que los países miembro no entienden nada a menos que se les presione.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó nuevas críticas contra la OTAN, afirmando que “ninguno de los países que la forman entiende nada a menos que se les presione”. Las declaraciones fueron difundidas en redes sociales, un día después de acusar a los Estados miembro de “no estar ahí” cuando se les necesita.
Trump insistió en que “ninguna de esta gente, incluida nuestra muy decepcionante OTAN, entendió nada a menos que se les presionara”. El miércoles, ya había señalado que la alianza “no estuvo ahí cuando la necesitábamos y tampoco estará ahí si volvemos a necesitarla”.
El mandatario estadounidense ha mostrado reiteradamente su frustración con los aliados europeos por no respaldar la postura de Washington en la guerra contra Irán. En un evento en Miami, recordó que Estados Unidos destina miles de millones de dólares al año para proteger a sus socios, pero cuestionó: “¿Por qué estaríamos para ellos si ellos no están para nosotros?”.
Respuesta de la OTAN y aliados europeos
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respondió que “la gran mayoría” de los países europeos han colaborado con Estados Unidos en distintos frentes. Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, defendió la vigencia de la alianza, calificándola como “la alianza militar más efectiva que el mundo haya visto nunca” y aseguró que el Reino Unido seguirá defendiendo sus intereses “pese al ruido”.
Las críticas de Trump reavivan la incertidumbre sobre el futuro de la OTAN y el papel de Estados Unidos dentro de la alianza. La posibilidad de un retiro estadounidense tendría consecuencias profundas en la seguridad europea y en la estabilidad global, especialmente en un contexto marcado por tensiones en Oriente Medio y el estrecho de Ormuz.

Trump y la OTAN: una relación marcada por tensiones
La relación entre Donald Trump y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha atravesado uno de sus momentos más tensos durante el conflicto con Irán. Lo que comenzó como un llamado de Washington para que sus aliados europeos respaldaran la estrategia militar en el estrecho de Ormuz, terminó convertido en un enfrentamiento político y diplomático que expuso las fracturas internas de la alianza atlántica.
Desde el inicio de la ofensiva contra Irán, Trump exigió públicamente que la OTAN desplegara fuerzas navales en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo. El presidente estadounidense argumentó que la seguridad energética era un asunto global y que los aliados debían compartir la carga militar.
Sin embargo, la respuesta de Europa fue clara: Alemania y otros países miembros se negaron a enviar buques de guerra, insistiendo en que “esta no es nuestra guerra”. La Unión Europea optó por impulsar canales diplomáticos para evitar una escalada bélica, lo que dejó a Estados Unidos prácticamente solo en la operación militar.
Críticas directas a la OTAN
La falta de apoyo provocó que Trump intensificara sus críticas hacia la alianza. En discursos y declaraciones, calificó a la OTAN como un “tigre de papel”, incapaz de responder a crisis internacionales. Acusó a sus socios de beneficiarse de la seguridad que Estados Unidos provee sin asumir responsabilidades proporcionales.
El tono de sus mensajes reflejó una frustración acumulada: para Trump, la OTAN no estaba cumpliendo con su papel de garante de la seguridad colectiva y se limitaba a actuar como un foro diplomático sin capacidad real de acción.

Trump recibió en la Casa Blanca al secretario general de la OTAN, Mark Rutte. El encuentro se realizó a puerta cerrada y sin declaraciones conjuntas, lo que evidenció la tensión entre ambas partes. Tras la reunión, Trump recrudeció sus críticas y aseguró que la OTAN “no estuvo cuando la necesitábamos”, poniendo en duda la cohesión de la alianza en un momento clave del conflicto con Irán.
El estrecho de Ormuz y la crisis energética
El punto central de la disputa fue el bloqueo del estrecho de Ormuz. Estados Unidos desplegó fuerzas militares para garantizar la seguridad de los petroleros, mientras Irán intensificaba ataques con drones y minas navales. Para Trump, la negativa europea a participar debilitaba la seguridad internacional y ponía en riesgo la economía global.
La crisis energética derivada del conflicto elevó los precios del petróleo, lo que generó críticas en Europa hacia la estrategia estadounidense. Los gobiernos europeos consideraron que la ofensiva militar agravaba la situación en lugar de resolverla, y apostaron por negociaciones multilaterales.