ICE planea comprar guantes de descargas eléctricas para someter a los migrantes

ICE prepara un contrato de hasta 20 millones de dólares para comprar guantes que pueden aplicar descargas de hasta 380 voltios

ICE prepara la compra del dispositivo en medio de cuestionamientos sobre el uso de la fuerza durante sus operativos migratorios.
ICE prepara la compra del dispositivo en medio de cuestionamientos sobre el uso de la fuerza durante sus operativos migratorios.Especial.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) prepara la adquisición de un dispositivo hasta ahora reservado a cárceles y evaluaciones militares: un guante capaz de aplicar descargas eléctricas al contacto con la piel.

El plan, confirmado en un aviso oficial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) publicado el 10 de agosto, se suma a una ofensiva migratoria ya marcada por señalamientos de uso excesivo de la fuerza.

20 millones de dólares para un "arma de desescalada"

De acuerdo con el registro del Sistema de Planificación de Adquisiciones del DHS, la agencia contempla invertir entre 10 y 20 millones de dólares para comprar miles de estos guantes de descargas, unidades conocidas como CTG-5 G.L.O.V.E. (Generated Low Output Voltage Emitter), fabricado por la empresa Compliant Technologies LLC, con sede en Lexington, Kentucky.

Los guantes serían entregados a agentes de dos áreas clave de ICE: Homeland Security Investigations (HSI), encargada de investigaciones de seguridad nacional, y Enforcement and Removal Operations (ERO), responsable de arrestos y deportaciones.

El documento publicado no implica que la compra ya esté concluida ni que el gasto se haya ejercido: se trata de un nuevo requerimiento de adquisición. 

La solicitud formal del contrato, bajo la modalidad de precio fijo, estaba prevista para publicarse el 14 de agosto, con una adjudicación anticipada para el cuarto trimestre del año fiscal 2026, y el plazo de conclusión se ubicaría en Fort Benning, Georgia, el 31 de marzo de 2027.

Según el manual de usuario de los modelos CTG4 y 5, los guantes pueden suministrar un voltaje máximo de hasta 380 voltios, suficiente, de acuerdo con el fabricante, para "inhibir o distraer" a una persona e impedir movimientos musculares coordinados.

El propio manual advierte que no deben aplicarse más de dos guantes a la vez sobre un mismo sujeto, que su uso no debería prolongarse más de 15 segundos en la mayoría de los casos, y que el dispositivo no es efectivo a través de la ropa o el cabello, por lo que requiere contacto directo con la piel.

La compañía también señala que no debe emplearse como castigo ni en personas de alto riesgo, como mujeres embarazadas, adultos mayores, menores o personas con discapacidades graves.

El G.L.O.V.E. no es enteramente nuevo en el ámbito de la seguridad pública: el Ejército de Estados Unidos lo evaluó previamente sin incorporarlo a su inventario, y una cárcel del condado de Oklahoma comenzó a usar una versión similar en 2024 para su personal, mayoritariamente femenino.

Sin embargo, según reportes del periódico The State de Carolina del Sur, el mismo tipo de dispositivo ha estado vinculado a incidentes que derivaron en cargos penales contra funcionarios penitenciarios por golpear y aplicar descargas a un recluso.

Críticas a los guantes electrícos

El anuncio llega en medio de un escrutinio creciente sobre las tácticas de ICE. La agencia enfrenta la presión de la administración Trump para sostener cerca de 2 mil arrestos diarios, un ritmo que organizaciones de derechos civiles han vinculado con un aumento en el uso de la fuerza.

La propuesta se conoce, además, semanas después de la expansión de otro tipo de equipamiento: el director interino de ICE, David J. Venturella, informó que la agencia espera que todos sus agentes en campo porten cámaras corporales antes de que termine agosto de 2026.

Kica Matos, presidenta del Centro Nacional de Leyes de Inmigración, calificó el plan como "repugnante y bárbaro" y señaló que ICE opera con un fondo discrecional de 80 mil millones de dólares. Jenn Rolnick Borchetta, de la ACLU, cuestionó por qué serían necesarios estos dispositivos para hacer cumplir una ley migratoria de carácter civil y advirtió que su facilidad de uso "es una receta para causar daño al público".

El debate se da mientras crece el número de muertes de personas mexicanas bajo custodia de ICE. Mientras el promedio anual entre 2018 y 2024 fue de 1.8 decesos, solo en 2025 se documentaron nueve casos, y en los primeros cuatro meses de 2026 se sumaron cinco más, según un análisis de registros oficiales.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México reportó en julio que 17 connacionales murieron en hechos relacionados con la agencia entre 2025 y lo que va de 2026. A ello se suman las protestas registradas a inicios de año tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en operativos migratorios en Minneapolis, episodios que intensificaron los cuestionamientos sobre la rendición de cuentas de la agencia.