Estados Unidos anuncia ofensiva terrestre contra narcotráfico en Latinoamérica

Estados Unidos anunció que ampliará su ofensiva antidrogas con operaciones terrestres en Latinoamérica, tras ataques aéreos contra lanchas de narcotráfico que han dejado más de 200 muertos.

Las declaraciones reflejan la postura de la administración Trump sobre las fronteras y la migración.
Las declaraciones reflejan la postura de la administración Trump sobre las fronteras y la migración.AFP

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, adelantó en Panamá que Washington prepara operaciones antidrogas “en tierra” contra organizaciones criminales en Latinoamérica, ampliando la estrategia que ya se aplica en aguas internacionales contra embarcaciones vinculadas al contrabando de drogas.

La campaña aérea iniciada en septiembre pasado por el gobierno de Donald Trump ha dejado hasta ahora 215 muertos en ataques contra presuntas lanchas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental. El nuevo plan busca replicar ese mismo efecto en territorio continental, con despliegues conjuntos junto a países aliados.

Las acciones se enmarcan en la Coalición Anticárteles de las Américas, integrada por 19 países, entre ellos Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras y Perú. La estrategia contempla trasladar la ofensiva hacia zonas de operación de los cárteles y organizaciones designadas como terroristas, con énfasis en Ecuador y Colombia.

El Pentágono plantea que estas operaciones tengan la misma capacidad operativa que los ataques contra lanchas en el mar, pero ahora dirigidas contra estructuras y redes en tierra firme.

La alianza regional, conformada principalmente por gobiernos de derecha, busca enfrentar tanto el tráfico de cocaína como el de fentanilo en México, además de los remanentes de guerrillas colombianas, considerados objetivos legítimos por Washington. Cabe destacar que México no forma parte de la coalición, pese a la presencia de poderosos grupos criminales en su territorio.

Los ataques contra embarcaciones han sido cuestionados por juristas y organizaciones de derechos humanos, que los consideran posibles ejecuciones extrajudiciales. Sin embargo, el Pentágono defiende la letalidad de la estrategia y asegura que no someterá a los presuntos narcotraficantes a procesos judiciales, sino que buscará destruir las redes criminales con todas las capacidades del gobierno estadounidense.