Una princesa mexicana para el mundo

Con la película Uma y Haggen: Princesa y vikingo, el cineasta Benito Fernández demuestra que el cine animado no es cosa de niños, sino un género para todas las edades

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personaje Ulom

Aunque cada vez hay más realizadores interesados en hacer animación en nuestro país, aún falta mucho para poder decir que México es semillero de animadores.

Eso lo sabe muy bien el director Benito Fernández Martínez, quien después de casi 10 años de trabajo, logró darle forma a Uma y Haggen: Princesa y vikingo, cinta animada cien por ciento nacional que le trae de vuelta a la cartelera comercial, luego de haber estrenado Sabel Redemption (2009) y Brijes (2010). 

El cine es México es complicado, siempre  andamos buscando financiamiento y la manera de sacar los proyectos adelante. Eso es el cine en general, ahora la animación se vuelve doblemente complicada, porque es más lenta, cara y requiere talento muy especializado.

Lo positivo es que tenemos una cantidad de talento en local, de verdad, impresionante. A mí me mandan a cada rato mensajes de ‘yo quiero trabajar con ustedes’ y hay chavos muy talentosos, pero se están yendo a Canadá y Estados Unidos, porque aquí no hay oportunidades. El talento nunca ha sido el problema de México, sino que no tenemos mecanismos financieros para el cine. Hay que ser muy resilientes y muy tercos para acabar una película cien por ciento independiente”, contó a Excélsior Benito Fernández. 

Con un equipo de 32 personas a su mando, el realizador dio forma a Uma y Haggen: Princesa y vikingo, filme que se valió de la animación tradicional y disponible en la cartelera comercial.

La propuesta que el realizador hace en la narrativa tiene que ver con una princesa mexicana prehispánica y un niño vikingo que llega a estas tierras. Ambos, a pesar de las diferencias culturales, entablan una relación muy profunda para poder generar una mancuerna y detener la ambición de un ser humano. 

Todo mundo tiene sus princesas, hasta Pocahontas para los nativos americanos, Tiana para los afroamericanos, etc. Todos tienen sus princesas y ¿dónde está nuestra princesa precolombina mesoamericana?, así fue como nació Uma”, ahondó Fernández. 

A lo largo de la cinta animada, disponible en 500 pantallas, van saliendo a flote algunos temas como el de la unión, la lealtad, los desastres naturales y los temblores, muy típicos en México y que se ve cómo los personajes presencian varios a lo largo de la trama. 

Ojo, no es una película para niños chiquitos, es una con mensajes agridulces para toda la familia. Cuando estábamos viendo los elementos latinos como las pirámides, el tema de los sacrificios, la adoración a los astros, me di cuenta de que yo necesitaba un elemento que creara el miedo en la población y, bueno, no hay algo que nos dé más miedo que los temblores, así que por eso metí ese elemento en la película”, remató Benito,

Otra producción que, como dice Guillermo del Toro, demuestra que la animación no es un género dedicado a la población infantil, sino realmente universal.

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